El economista Angus Maddison estimó que, entre el año 1 d.C. y el 1820, el Producto Interior Bruto per cápita a nivel mundial no llegó siquiera a duplicarse, mientras que entre 1820 y 2008 se multiplicó por más de 10. Este espectacular aumento del PIB per cápita ha ido acompañado de mejoras igualmente extraordinarias en multitud de indicadores socioeconómicos, incluyendo la esperanza de vida, que a día de hoy se sitúa globalmente en torno a los 73 años. Recordemos que, hace tan solo dos siglos, la esperanza de vida no superaba los 31 años.
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