“Davide, ¿no te desanima publicar cuando ves tan pocos likes? ¿estas seguro que tus contenidos interesan?»
Me lo preguntan constantemente.
Y, sinceramente, durante un tiempo, yo también me lo pregunté.
Y tanto la pregunta como la duda son legítimas, sobre todo en un contexto donde parece que todo se mide en números visibles: likes, comentarios, seguidores. Si no crecen, si no explotan, si no generan ese subidón inmediato de dopamina… ¿para qué seguir?
La respuesta corta es esta: porque los likes no cuentan toda la historia.
La respuesta larga —la que de verdad importa si trabajas en B2B— tiene que ver con estrategia, medición, confianza y tiempo. Mucho tiempo.
El error de base: publicar “porque toca”
Uno de los mayores errores que cometemos en redes sociales es publicar sin una meta clara.
Creamos contenidos “porque hay que estar”, “porque el algoritmo lo pide” o “porque todo el mundo lo hace”.
Pero la presencia en redes sociales no es un fin en sí mismo.
Es un medio.
Un medio para conseguir algo concreto:
- Ser más visibles para un tipo muy específico de cliente.
- Posicionarnos como expertos en un tema.
- Construir confianza antes de que exista una necesidad.
- Estar en la cabeza de alguien cuando llegue el momento de decidir.
Si no tienes claro para qué publicas, cualquier resultado te parecerá insuficiente.
Por eso, adquirir el hábito de medir resultados en redes sociales con cierta frecuencia es una de las mejores decisiones estratégicas que puedes tomar. No para obsesionarte con los números, sino para entender si lo que haces te acerca —o no— a tus objetivos reales.
Likes: el indicador más visible… y el más engañoso
Los likes son cómodos.
Son públicos.
Son fáciles de entender.
Y precisamente por eso les damos un peso que no merecen.
En B2B, los likes rara vez representan el impacto real de un contenido. De hecho, muchas veces ocurre lo contrario: cuanto más relevante es el contenido para un decisor, menos interactúa públicamente con él.
¿Por qué?
- Porque no quiere exponerse.
- Porque consume contenido en silencio.
- Porque guarda, piensa, reflexiona… y sigue con su día.
Que alguien no te dé like no significa que no te haya leído, ni mucho menos que no le haya servido.
“Sé que mi contenido funciona porque…”
Hay algo que los paneles de analítica no siempre muestran, pero que es una de las señales más claras de que publicar sí vale la pena.
Cada semana —literalmente— recibo mensajes y correos de personas que no conozco de nada y que me dicen cosas como:
“Te he visto por LinkedIn y me ha gustado lo que dices.”
“Siempre tenemos ganas de ver lo que subes a YouTube; nos acompaña mientras cenamos.”
“No te conozco personalmente, pero te he recomendado a una empresa que necesita ayuda.”
“Has dicho algo que me ha dado una idea y ya la he aplicado.”
Y muchas de estas personas nunca han interactuado públicamente con mis publicaciones.
Ni un like.
Ni un comentario.
Ni una reacción.
Pero estaban ahí.
Esto es importante: tu contenido llega a mucha más gente de la que imaginas. Simplemente, no todo el mundo levanta la mano.
Medir resultados no es contar aplausos
Medir resultados en redes sociales no significa hacer un recuento semanal de likes y comentarios.
Eso es mirar la superficie.
Medir de verdad implica preguntarte:
- ¿Qué tipo de mensajes me llegan?
- ¿De dónde vienen las oportunidades?
- ¿Qué contenidos generan conversaciones privadas?
- ¿Qué publicaciones se mencionan semanas o meses después?
En B2B, muchas decisiones se toman en diferido.
Hoy alguien te ve.
Mañana te recuerda.
Dentro de seis meses, te escribe.
Si solo miras el resultado inmediato, parecerá que “no pasa nada”.
Si miras con perspectiva, empiezas a ver patrones.
El contenido como inversión, no como campaña
Aquí está uno de los grandes cambios de mentalidad que necesitas hacer.
Publicar en redes sociales no es una campaña.
Es una inversión a largo plazo.
Cada post, cada vídeo, cada reflexión es un pequeño ladrillo en algo mucho más grande: tu credibilidad.
La confianza no se construye con un post viral.
Se construye con repetición, coherencia y tiempo.
Cuando alguien te recomienda diciendo “no le conozco personalmente, pero…”, ahí está pasando algo muy poderoso. Estás siendo percibido como una opción segura sin haber vendido nada.
Eso no lo da un like.
Eso lo da la constancia.
Estar presente cuando llegue el momento
En B2B, el problema no suele ser la falta de calidad, sino la falta de timing.
No te compran porque:
- No es el momento.
- No hay presupuesto.
- No es una prioridad ahora.
Pero cuando ese momento llega, la pregunta no es “¿a quién buscamos?”, sino “¿a quién recordamos?”.
Y ahí ganan los que han estado presentes:
- Sin empujar.
- Sin perseguir.
- Sin vender en cada publicación.
Publicar sirve para estar.
Para que, cuando alguien necesite exactamente lo que tú haces, tu nombre aparezca de forma natural.
La fatiga en redes no es una excusa para desaparecer
Es cierto: hay cansancio.
Hay saturación.
Hay menos interacción visible que hace años.
Pero eso no significa que nadie esté mirando.
Significa que la forma de consumir contenido ha cambiado.
Hoy más que nunca:
- Se lee más de lo que se comenta.
- Se guarda más de lo que se comparte.
- Se observa más de lo que se participa.
Abandonar porque “hay pocos likes” es confundir ruido con impacto.
¿Entonces, cómo saber si vale la pena seguir?
Hazte estas preguntas, no mires solo los números:
- ¿Me llegan mensajes privados gracias al contenido?
- ¿Me recomiendan sin pedírselo?
- ¿Me reconocen por lo que publico?
- ¿Mi discurso es cada vez más claro?
- ¿Atraigo al tipo de cliente con el que quiero trabajar?
Si alguna de estas respuestas es sí, vas por buen camino, aunque tus métricas visibles no lo reflejen.
Publicar también es un acto de posicionamiento personal
Salir delante de cámara, escribir, opinar… da vértigo.
Y cuanto menos feedback visible recibes, más dudas aparecen.
Pero publicar no es solo comunicar hacia fuera.
Es también una forma de ordenar ideas, afinar discurso y reforzar tu propia visión.
Con el tiempo, eso se nota:
- Hablas con más claridad.
- Sabes mejor qué defiendes.
- Te diferencias sin forzarlo.
Y eso, en mercados B2B, es oro.
En resumen: sí, vale la pena
Vale la pena publicar incluso —y especialmente— cuando los likes son pocos.
Porque:
- El impacto real no siempre es visible.
- La confianza se construye a largo plazo.
- El contenido trabaja por ti mientras haces otras cosas.
- Estás sembrando para un futuro que aún no ves.
Así que si esta semana dudas, si miras tus números y te desanimas, recuerda esto:
Tu contenido llega a más gente de la que piensas.
Publicar hoy es estar mañana.
Y con esto, te deseo una buena semana y te animo a seguir publicando, a salir delante de cámara, a compartir lo que sabes.
Puede que hoy no lo parezca.
Pero con el tiempo, verás que valdrá la pena.

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