La palabra “experiencia” se ha convertido en el término de moda para definir el tipo de participación interactiva que anima a los consumidores a visitar tiendas físicas. Pero, ¿qué entendemos por una buena experiencia de compra en tienda? ¿Y qué importancia tiene realmente?
En un panorama donde el retail tradicional se ve forzado a adaptarse a un consumidor hiperconectado y cambiante, la experiencia del cliente (CX) ha trascendido su papel meramente estético para consolidarse como una herramienta estratégica fundamental para la conversión y fidelización. Ya no se trata solo de vender un producto, sino de construir una relación duradera con el cliente, comprendiendo sus necesidades y superando sus expectativas, desde el primer contacto hasta el servicio postventa.
Según un estudio de JLL, los clientes otorgan mucha importancia a disfrutar de una experiencia única mientras están comprando. De hecho, las marcas que obtuvieron puntuaciones más elevadas en categorías relacionadas con la experiencia batieron a sus competidores en términos de crecimiento de ingresos, exceptuando a las marcas mayoristas y a los negocios que ofrecen productos con descuentos. Esto subraya que la confianza del cliente es la base de cualquier negocio exitoso y el motor de cada venta.
James Cook, director de Retail Research de JLL, señala que “los clientes tienen necesidades prácticas, estéticas y emocionales”. Tras analizar los diferentes tipos de negocio que engloba el sector retail, se ha observado que los consumidores aprecian los interiores de tiendas exclusivos, una distribución de productos intuitiva, contar con empleados dispuestos a ayudar y bien informados, obtener recompensas por su fidelidad y experimentar un sentimiento de pertenencia cuando compran. El valor de una tienda física radica en su capacidad para ofrecer una experiencia de marca integral, donde los clientes pueden conocer los productos en persona, algo que el 74,2% de los consumidores consultados prefiere frente a la compra online.
La importancia de una buena experiencia se refleja en la evolución del marketing. Si en el pasado el marketing 1.0 se centraba en el producto («decir»), el marketing 2.0 lo hizo en el consumidor, y el marketing 3.0 en los valores y las experiencias, buscando conectar con la mente, el corazón y el alma de las personas. El consumidor actual espera que las marcas «les hagan vivir» la experiencia. Además, en la era digital, la opinión del cliente tiene un impacto amplificado: Jeff Bezos, CEO de Amazon, advierte que si un cliente queda insatisfecho en el mundo online, su mala experiencia puede llegar a 6.000 amigos, a diferencia de los 6 amigos en el mundo offline. Por ello, el marketing experiencial se ha vuelto crucial para establecer lazos duraderos entre marca y consumidor.
Para construir estas experiencias memorables, las marcas pueden recurrir a los Módulos Experienciales Estratégicos (SEM) de Bernd Schmitt, que incluyen Sensaciones (impacto a través de los cinco sentidos, como el diseño o el aroma de Nespresso), Sentimientos (apelar a las emociones, como la tranquilidad que Amazon genera en su proceso de compra), Pensamientos (estimular la reflexión y la creatividad, como las campañas de Dove), Actuaciones (influir en el comportamiento físico, como las acciones de Nike), y Relaciones (conectar al individuo con la comunidad, ejemplificado por eventos de Harley Davidson o maratones de Nike). Josep Pine y James Gilmore también describen cuatro dominios de experiencia: Entretenimiento, Educativo, Escapista y Estético, sugiriendo que la combinación de varios aspectos enriquece y hace más memorable la experiencia.
A continuación, desgranamos seis estrategias que permiten a las tiendas garantizar que están respondiendo de la mejor forma posible a las necesidades de los clientes, optimizando cada «punto de contacto» (o ExPros de Schmitt):
1. Diseño Inteligente del Espacio: El Layout como Narrativa y la Jerarquía Visual
El diseño del layout no debe ser aleatorio, sino que debe construir una narrativa de marca. Se trata de guiar la mirada del cliente y facilitar un recorrido que potencie la interacción con el producto. Uniqlo, por ejemplo, utiliza un recorrido en «U» para controlar el flujo y asegurar que el cliente pase por las zonas clave. Las tiendas deben generar áreas de «respiro» para evitar la saturación visual y priorizar las «zonas calientes» en los laterales derechos y diagonales tras la entrada. Una tienda, más que recorrerse, se navega, y el layout es su mapa.
La jerarquía visual permite organizar los elementos por importancia, dirigiendo la atención desde lo más llamativo a lo secundario. Esto se logra mediante contrastes de color, luz o material, así como por el tamaño y posicionamiento del producto o display. La integración de elementos en altura también aumenta la visibilidad, asegurando que todo esté al servicio del mensaje principal de la marca y el objetivo de conversión.
2. Iluminación Estratégica: Funcionalidad y Emoción
La iluminación en retail va más allá de embellecer; condiciona emociones, ritmos y decisiones. Una buena estrategia de iluminación considera:
- Luz general neutra (3500K) para el confort visual.
- Luz focal (3000K, CRI>90) para destacar productos clave.
La luz adecuada puede resaltar el producto y crear la atmósfera deseada, influyendo directamente en la percepción y el comportamiento de compra del cliente.
3. Integración Tecnológica Centrada en el Cliente: Omnicanalidad y Experiencias Inmersivas
La tecnología en la tienda física no debe deslumbrar, sino servir a la experiencia del cliente. Los recursos digitales deben alinearse con los objetivos de interiorismo. Ejemplos incluyen pantallas con contenido sincronizado, espejos interactivos o realidad aumentada. La cadena Mango Teen Pop-Up, por ejemplo, permite probarse prendas virtualmente con realidad aumentada y crea zonas para la generación de contenido (selfies, reels), adaptando el visual merchandising a una lógica gamificada. Zara en Roma integra completamente la tecnología RFID en etiquetas y mobiliario para optimizar la gestión de stock y el autoservicio.
La omnicanalidad es clave; implica la integración de todos los canales de venta y comunicación para que un cliente pueda iniciar su interacción en uno y continuarla en otro sin interrupciones, ofreciendo una experiencia de compra unificada. Esto es vital para mantener la competitividad. Plataformas de datos del cliente (CDP) como Wapping recopilan información de todos los puntos de contacto para personalizar recomendaciones y comunicaciones.
4. El Papel Crucial del Personal: Facilitadores y Consejeros de Marca
Los empleados son uno de los elementos que mejor funcionan como prescriptores en el proceso de compra en la tienda física. Su rol ha evolucionado; ya no basta con ser amables, deben ser facilitadores de la compra y consejeros que ayuden al cliente a apreciar el valor de los productos. Necesitan conocer a fondo los productos, el contexto del mercado y las tendencias, así como las ventajas de la compañía frente a sus competidores.
Aunque es un reto complejo debido a la dispersión de la fuerza de ventas y la diversidad de perfiles, es fundamental comunicarse con el empleado, que conozcan el valor diferencial de la marca y quieran defenderlo. Para lograrlo, las empresas deben:
- Escuchar sus necesidades y su realidad.
- Comunicar desde su interés, explicando el «porqué» y «para qué» de las tareas.
- Reforzar los valores de la marca a través de programas de reconocimiento e incentivos, fijando la personalidad de la organización en el ADN de la fuerza de ventas. En el ciclo de venta corporativa, el vendedor puede representar el 25% de la importancia para el cliente, un dato significativo.
5. Fidelización a Través de Experiencias Personalizadas y Creación de Comunidad
Los programas de fidelización han evolucionado de simples descuentos a estrategias sofisticadas que crean experiencias personalizadas y memorables. El objetivo es fomentar la lealtad a largo plazo. Las plataformas de fidelización modernas utilizan el análisis de datos para predecir el comportamiento y preferencias de los clientes, lo que permite ofrecer promociones y productos adaptados que impulsan las ventas y elevan la satisfacción. La identificación por radiofrecuencia (RFID) y los beacons Bluetooth pueden rastrear el recorrido del cliente en la tienda y enviar una prueba social crucial que genera confianza en nuevos compradores.
6. Zonas de Confort y Señalética Intuitiva: Comodidad y Facilidad de Navegación
Diseñar espacios de pausa y confort aumenta la permanencia del cliente en la tienda y mejora su percepción de calidad. No se trata solo de añadir sillas, sino de crear una experiencia de descanso alineada con la marca, incluyendo mobiliario ergonómico, carga USB, iluminación más cálida y atenuada, revistas, plantas o fragancias suaves. Zara en Roma, por ejemplo, incorpora zonas de descanso con sofás y vegetación interior para reforzar el confort del cliente.
La señalética clara y coherente es fundamental para evitar la frustración del cliente y guiarlo en el punto de venta. Debe ser visible, alineada con la identidad visual y ubicada en zonas de decisión. El uso de pictogramas comprensibles, tipografías de alta legibilidad y elementos colgantes o retroililuminados contribuye a una experiencia sin fricciones. En la tienda de Zara en Roma, la señalética fue diseñada con tipografía a medida, alto contraste y retroiluminación para garantizar una navegación intuitiva.
Conclusión
El futuro del comercio minorista es prometedor, pero exige una adaptación proactiva e innovación constante. Las tiendas físicas siguen siendo relevantes, pero para prosperar deben dejar de ser meros puntos de venta y transformarse en espacios que generen emociones y relaciones duraderas.
La implementación de estas seis estrategias – desde un diseño espacial inteligente y una iluminación estratégica, hasta la integración tecnológica, el empoderamiento del personal, la fidelización basada en la experiencia y la creación de zonas de confort con señalética intuitiva – permitirá a las marcas no solo responder a las expectativas cambiantes de los consumidores, sino también anticiparse a ellas, fortaleciendo la lealtad, la reputación de marca y, en última instancia, los resultados económicos. La clave está en poner al cliente en el centro de cada decisión y proceso, transformando cada interacción en una oportunidad para crear una experiencia de compra memorable y única.
Tabla Resumen: Estrategias para Potenciar la Experiencia en Tienda
| Estrategia | Consejo Clave | Breve Sugerencia de Aplicación |
|---|---|---|
| 1. Diseño Inteligente del Espacio | Cree un layout con narrativa, que dirija el flujo del cliente y destaque áreas clave con jerarquía visual. | Planifique el recorrido con zonas de «respiro» y destaque productos con contrastes visuales. |
| 2. Iluminación Estratégica | Utilice la luz para influir en las emociones y decisiones, combinando iluminación general y focal. | Instale luces específicas (3000K, CRI>90) sobre productos estrella para atraer la atención. |
| 3. Integración Tecnológica | Implemente soluciones digitales que sirvan a la experiencia, faciliten la interacción y la compra omnicanal. | Ofrezca pantallas interactivas o realidad aumentada para pruebas virtuales y acceso a información. |
| 4. Empoderamiento del Personal | Convierta a los empleados en consejeros informados que comuniquen el valor de la marca. | Invierta en formación de producto y en habilidades de comunicación empática para el personal de tienda. |
| 5. Fidelización por Experiencias | Diseñe programas de lealtad que ofrezcan experiencias exclusivas y recompensen interacciones más allá de la compra. | Cree un sistema de puntos canjeables por eventos VIP o productos exclusivos. |
| 6. Zonas de Confort y Señalética | Proporcione espacios de descanso agradables y una señalización clara para una navegación sin frustraciones. | Habilite zonas con asientos cómodos y señalética con pictogramas intuitivos. |

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