En la sociedad contemporánea, el trabajo extenuante ha sido elevado a una «virtud», creando un dogma moderno que mide el valor de la persona por la cantidad de horas que dedica al sistema. Sin embargo, esta fe en la virtuosidad del trabajo está causando mucho daño al mundo moderno, y el camino hacia la dicha y la prosperidad reside en una disminución organizada del trabajo. La escritora francesa Lydie Salvayre y el filósofo Bertrand Russell, a través de sus manifiestos, nos invitan a una revolución conceptual: a desterrar la creencia de que ser definido por el propio trabajo es una reducción «aterradora» y a reivindicar la ociosidad no como un vicio, sino como un derecho, un pilar esencial para la civilización y la salud.

Ociosidad frente a Pereza: Una distinción crucial para la salud mental

Es fundamental aclarar que esta apología no es un simple llamado a la «flojera» o a la pasividad sin sentido, sino a una forma de ocio consciente y activo.

Bertrand Russell, en su ensayo Elogio de la ociosidad (publicado en 1932), sostiene que el ocio es esencial para la civilización. La técnica moderna ha posibilitado que el ocio ya no sea solo la prerrogativa de pequeños grupos privilegiados, sino un derecho repartido equitativamente por toda la comunidad. El trabajo, especialmente el trabajo físico de alterar la posición de la materia, es desagradable y mal pagado, mientras que mandar a otros hacerlo es agradable y muy bien pagado. Russell critica la «moralidad del trabajo» como la moralidad de esclavos.

Lydie Salvayre, en su libro ¡Nos gustan los domingos! establece una diferencia radical entre la ociosidad productiva y lo que vulgarmente se denomina pereza o flojera:

  • Pereza decidida o resuelta: Es aquella que ha decidido resistirse a los imperativos de la sociedad mercantil. Es un tiempo «vivo», dedicado al pensamiento, la meditación, la creación, la admiración, el amor, la fiesta y el conocimiento de uno mismo.
  • Pereza (vulgar), flojera o aburrimiento: Son estados que se confunden con la ociosidad y que son pura pasividad, puro síntoma de agotamiento, pura ausencia de deseo.

El trabajo que debe ser valorado es el trabajo-paciencia, aquel que se realiza para satisfacer razonablemente nuestras necesidades, no para «acumular, acumular y acumular mercancías sin fin». Por el contrario, el trabajo-servidumbre o trabajo alienado es aquel al que se nos obliga, desprovisto de sentido y del que no somos dueños, que solo beneficia a otros.

El Impacto de la Pereza Decidida en la Salud y el Bienestar

Los promotores de la reducción de la jornada laboral, como los modelos de 4 días o 4 horas, basan su apoyo en el hecho de que mejoran la calidad de vida de los trabajadores y aumentan la productividad. En efecto, el ocio considerable es lo que permite al hombre no verse privado de muchas de las mejores cosas.

Los beneficios para la salud mental y física son uno de los pros más destacados de la reducción de la jornada:

  1. Reducción del Estrés y el Agotamiento: Los empleados disfrutan de más tiempo para la familia, pasatiempos, educación y descanso, lo que reduce el estrés y mejora la salud mental. En los proyectos piloto en Irlanda y Portugal se ha confirmado una reducción significativa del estrés y la ansiedad relacionados con el trabajo (35% y 21% respectivamente) y una disminución de los niveles de burnout (agotamiento).
  2. Mejora Física: Se ha observado una disminución en la fatiga experimentada por los empleados (23% en Portugal) y una mejora en la calidad del sueño (19% menos problemas en Portugal).
  3. Prevención de Enfermedades Graves: La OIT y la OMS advierten que las jornadas prolongadas (más de cincuenta y cinco horas semanales) elevan notablemente el riesgo de sufrir accidentes laborales físicos, accidentes cerebrovasculares y cardiopatías isquémicas. Trabajar entre treinta y cinco y cuarenta horas semanales reduce significativamente el riesgo de cardiopatía isquémica (40%) y de accidente cerebrovascular (19%) en comparación con trabajar más de cincuenta y cinco horas.

En general, la reducción del tiempo de trabajo contribuye a prevenir las enfermedades relacionadas con el trabajo y a reforzar el bienestar general de los trabajadores. Un buen entorno social beneficia al Estado, a las empresas y a los trabajadores.

La Pereza y la Productividad: El Mito de la Laboriosidad

El argumento central de la ociosidad es que la reducción organizada del trabajo, a un nivel mínimo (como las cuatro horas diarias que Russell proponía en 1932), puede ser la solución a la miseria del desempleo y el exceso de trabajo para otros.

Algunos estudios preliminares y los resultados de proyectos piloto sugieren que los empleados podrían ser más productivos en jornadas más cortas, ya que el tiempo limitado promueve una mayor concentración y eficiencia durante las horas laborales.

  • Evidencia en Europa: Los datos de Eurostat, combinados con estudios sobre productividad, demuestran una relación inversamente proporcional entre el número de horas trabajadas y la productividad: los países con menor jornada de trabajo promedio tienen mayor productividad. Por ejemplo, Países Bajos (32,2 horas) y Alemania (34,0 horas) tienen medias semanales más cortas.
  • Pruebas Piloto: El modelo 100-80-100 (100% de salario, 80% de horas, 100% de rendimiento) ha sido probado con éxito en Alemania, donde la productividad se mantuvo o incluso aumentó ligeramente. En el Reino Unido, las empresas participantes en un piloto reportaron un aumento promedio de ingresos del 1.4% y una reducción del 57% en la rotación de personal. En Portugal, se observó un aumento en la productividad y en la calidad del trabajo, debido a que los trabajadores estaban más comprometidos y creativos.

La reducción de la jornada laboral se considera fundamental para lograr un equilibrio sostenible en el contexto actual de transformación digital. El tiempo libre es un espacio donde pueden surgir actividades que están «fuera del espectro o del ámbito de las tareas repetitivas y a menudo muy mundanas», que tienen su límite en cuanto a cualquier valor académico real o beneficio a la humanidad.

La Desconexión Digital como Fomento de la Pereza Contemplativa

La era de la digitalización y la flexibilidad laboral plantea desafíos, ya que, si no se gestiona correctamente, puede difuminar la distinción entre trabajo y descanso. La ocupación total se convierte en una anestesia o una cortina de humo, una forma de no enfrentarse a la idea de la propia finitud.

El ocio en la sociedad moderna se ha transformado a menudo en distracciones pasivas e insípidas: ver películas, partidos de fútbol o escuchar la radio. Estas actividades constituyen lo que algunos pensadores llaman «el gran mercado del consuelo», distracciones que son, irónicamente, aún más esclavizantes que el trabajo del que son una continuación impensada, ya que dan la ilusión de ser libres. El ocio pasivo, como «estar tumbado haciendo ‘scroll’», no es descanso.

Para reconquistar la «pereza decidida», la desconexión digital es crucial. El Comité Económico y Social Europeo (CESE) anima a las instituciones y gobiernos a acelerar el reconocimiento de la desconexión digital como un derecho de todas las personas trabajadoras. Las políticas de desconexión y los sistemas de registro de jornada son salvaguardias esenciales para garantizar la efectividad de las normas relativas al tiempo de trabajo.

La desconexión nos permite alcanzar la «paz esencial» de la que hablaba Paul Valéry, esa ausencia sin precio donde los elementos más delicados de la vida se refrescan y reconfortan, lavándose del pasado y del futuro, y devolviendo al espíritu su propia libertad.

La pereza permite que el pensamiento se desarrolle, divague y se tome su tiempo. Hannah Arendt señalaba que el pensamiento en sí mismo es una empresa peligrosa, capaz de cuestionar el sistema. Nietzsche, por su parte, afirmaba que el trabajo (por su automatismo y repetición) era el mejor control social de masas y la mejor policía, precisamente porque impedía el pensamiento.

Paso a Paso para Incluir la Pereza Decidida en el Día a Día

La incorporación de un ocio verdadero y constructivo requiere una planificación consciente y una resistencia activa contra el culto a la eficiencia.

A partir de las ideas de Russell y Salvayre, se puede sugerir el siguiente proceso:

  1. Diagnóstico del Trabajo-Servidumbre: Evaluar si su trabajo es un «trabajo-paciencia» (satisfacer necesidades razonables) o «trabajo-servidumbre» (trabajo alienado, desprovisto de sentido). Reconozca que esforzarse, agotarse y desgastarse para «ganarse la vida» equivale básicamente a perderla.
  2. Reducción de la Jornada (Aspiracional): Luchar por un modelo que permita trabajar menos horas, como las cuatro horas diarias sugeridas por Russell, lo suficiente para obtener las necesidades y comodidades elementales. Esto permite que el trabajo sea suficiente para hacer el ocio «delicioso,» pero no para producir agotamiento.
  3. Priorización de la Pereza Decidida: El tiempo libre debe emplearse en actividades que sean un fin en sí mismas, no utilitarias, y no por la finalidad de obtener un beneficio económico. Esto incluye:
    • Satisfacer la curiosidad científica o artística.
    • Dedicarse al pensamiento, la meditación, la creación, la admiración y el amor.
    • Cultivar aficiones que permitan usar el ocio inteligentemente (opuesto a distracciones pasivas).
  4. Establecer el Derecho a la Desconexión: Implementar activamente políticas de desconexión digital. Apagar las redes sociales para buscar conversaciones sanas que desafíen las mentalidades cerradas, fomentando la empatía y la comprensión. Evitar el doomscrolling o el entretenimiento gratis y fácil.
  5. Rechazo a la Identidad Laboral: Al interactuar socialmente, desterrar la costumbre de definir a las personas por «a qué te dedicas» (trabajo), reconociendo que somos una multitud: el amigo, el amante, el artista, el padre, el explorador, el que canta y el que baila.
  6. Fomento del Pensamiento Crítico: Usar la pereza para que el pensamiento divague, se tome su tiempo y se atreva a cuestionar un sistema determinado.

Tabla Comparativa de Conceptos Filosóficos: Ociosidad y Trabajo

Filósofo/AutoraObra Principal CitadaConcepto ClaveDefinición y Propósito del Ocio/PerezaNaturaleza del Trabajo
Bertrand RussellElogio de la ociosidad (1932)Ociosidad (Leisure)Esencial para la civilización, el pensamiento, la creatividad y la felicidad. Debe ser distribuido justamente (e.g., jornada de 4 horas). Permite el desarrollo intelectual y la bondad de carácter.La moralidad del trabajo es la moralidad de esclavos. La fe en el trabajo es un dogma perjudicial en el mundo moderno. El trabajo por sí mismo no tiene virtud.
Lydie Salvayre¡Nos gustan los domingos!Pereza Decidida (P. Resuelta)Resistencia activa a los imperativos de la sociedad mercantil. Es un tiempo «vivo» y voluptuoso dedicado al pensamiento, la meditación, y la creación. Se opone a la pasividad y el agotamiento.Trabajo-Servidumbre (alienado, sin sentido, forzado) vs. Trabajo-Paciencia (necesario para satisfacer necesidades razonables). Ser definido por el trabajo es una reducción aterradora.
Friedrich NietzscheAurora (Citado por Salvayre)Pereza (como facilitador del Pensamiento)Permite el pensamiento, que es una empresa peligrosa, capaz de cuestionar el sistema.El trabajo (por su automatismo y repetición) constituye el mejor control social de masas y la mejor policía.
Hannah Arendt(Mencionada)PensamientoEl ocio/pereza permite que el pensamiento se desarrolle. No existen pensamientos peligrosos, solo la empresa peligrosa del pensamiento en sí misma.La ocupación total impide que nos pensemos y nos cuestionemos.

Conclusión

La reducción del tiempo de trabajo ya no es una «utopía», sino una realidad viable demostrada por proyectos piloto en varios países y alineada con la eficiencia económica. Es, además, una necesidad para la salud pública, reduciendo el estrés, el agotamiento y la incidencia de enfermedades graves asociadas a jornadas excesivas.

El ocio, o la pereza decidida, es el catalizador que permite a la humanidad expresarse mejor. Si el hombre tiene tiempo libre para dedicarse a sus ideas y explorar su mundo interior, puede alcanzar una mayor comprensión del mundo y de sí mismo. La ociosidad, correctamente entendida y protegida de las distracciones digitales y el culto a la producción, es la clave para una vida «más bondadosa y menos inoportuna», un camino que el mundo moderno tiene ahora la capacidad técnica de abrazar.

Lectura aconsejada

«Ser definido por el propio trabajo es una reducción aterradora»

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