La opinión pública es un campo de batalla constante donde la percepción y la experiencia chocan. En la era de la hiperconectividad, los medios de comunicación y las redes sociales ejercen una influencia tan poderosa que pueden elevar temas por encima de las preocupaciones materiales inmediatas de la población.
Un ejemplo elocuente de este fenómeno se observa en los barómetros sociológicos recientes. Según el Estudio nº3492. BARÓMETRO DE ENERO 2025 del CIS, la preocupación por la inmigración se sitúa en un lugar prominente de la agenda social en España. La inmigración es identificada como el cuarto problema que existe actualmente en España en la respuesta total (21,1%), solo por detrás de la vivienda (28,3%), la crisis económica (22,1%), y los problemas políticos en general (22,0%). De manera aún más reveladora, la inmigración es el segundo problema espontáneamente mencionado (9,4%) en la categoría de «Segundo problema» que existe en España, superando al paro (7,6%) y quedando solo por detrás de la crisis económica (9,2%) en esa segunda mención, y muy cerca de la vivienda (8,5%).
Que la inmigración se posicione con tal fuerza en las prioridades sociales, solo superada por problemas tangibles como la vivienda o la economía, revela un inmenso poder de los medios y las redes para moldear prioridades y percepciones públicas, incluso por encima de las experiencias personales directas. Este fenómeno subraya cómo la construcción discursiva de una «amenaza» puede determinar el debate público.
La Securitización del Discurso: Mecanismos de Influencia Mediática
El dato del CIS, que sitúa la inmigración como una de las principales preocupaciones, sugiere que la percepción de riesgo, alimentada por el discurso mediático y político, supera el impacto directo que este fenómeno pueda tener en la vida cotidiana de gran parte de la población.
El mecanismo central mediante el cual se construye esta influencia es la securitización. La securitización consiste en sacar un tema del ámbito político normal y trasladarlo a una cuestión de emergencia, otorgando un nuevo significado al significante que lo determina. Este proceso requiere el consentimiento de la opinión pública, lo cual solo es posible si el discurso político en general hacia la inmigración es negativo.
1. Construcción de la Amenaza:
El discurso institucional y político de la Unión Europea, por ejemplo, enfatiza el control de las fronteras externas y la devolución de los migrantes como acción prioritaria en la lucha contra la “inmigración ilegal”. Esto construye la figura del sujeto migrante en situación administrativa irregular como una «amenaza» al territorio comunitario. El término mismo de “migrante ilegal/irregular”, utilizado en los textos institucionales de la UE, ya tiene una connotación negativa, implicando que el migrante ha cometido un delito.
Esta construcción de la «amenaza» fundamenta todas las prácticas de seguridad que se llevan a cabo en el contexto de la lucha contra la «inmigración ilegal» en la UE. La inmigración pasa a ser vista como un peligro para la seguridad pública, el mercado laboral, la identidad y la cultura de las sociedades europeas.
2. Influencia por encima de la experiencia:
La securitización del discurso migratorio tiene un impacto en el procedimiento de los controles de las fronteras externas comunitarias y se relaciona con lo lingüístico. Los discursos políticos que vinculan la migración con la seguridad se intensifican cuando los políticos enfrentan dificultades económicas en sus países.
En Gran Bretaña, por ejemplo, los falsos conceptos y prejuicios sobre los inmigrantes antillanos surgieron a menudo de la falta de información o de la información errónea difundida. Estos prejuicios, fundados en factores emocionales, generaron falsos conceptos, prosperando debido a la falta de información positiva. La opinión pública puede llegar a creer que los inmigrantes son una amenaza para la seguridad nacional o una carga para el sistema social. El gobierno puede endurecer las políticas migratorias para mostrar a la sociedad que tiene el fenómeno bajo control, lo cual es una respuesta a la parte de la opinión pública que considera la migración como un asunto serio y cree que los migrantes abusan de los servicios sociales y quitan empleos a los nacionales.
Incluso en contextos como el canadiense, que promueve una imagen multicultural, la exaltación de la auto-percepción positiva de la nación (a menudo comparándose con países con historias de esclavitud más evidentes, como EE. UU.) frena el desarrollo de miradas críticas para identificar la discriminación estructural en las políticas migratorias. El discurso mediático y educativo tradicional a menudo no contribuye a revertir los estereotipos negativos de los inmigrantes como «foráneos» o «vividores» de recursos públicos.
3. La Importancia de la Comunicación Adaptada:
Los medios modernos, como las redes sociales, también juegan un papel crucial en cómo la información se consume. Para colectivos específicos, como los emigrantes mayores, la brecha digital es una realidad significativa. Si bien muchos de ellos no tienen conocimientos para usar ordenadores, sí se comunican por móvil y sobre todo por WhatsApp. Por lo tanto, la forma en que la Administración y las organizaciones se comunican debe adaptarse, ya que los distintos canales de difusión pueden llevar a que la información no siempre alcance a los ciudadanos o que sea difícil de captar.
Percepción Histórica de la Inmigración: Un Análisis Comparativo
La percepción de la migración no es estática, sino que ha evolucionado drásticamente en función de las necesidades económicas, las ideologías políticas y la construcción identitaria de los países receptores. Los documentos disponibles reflejan varios momentos históricos donde la percepción del migrante ha oscilado entre la necesidad utilitaria, la amenaza cultural o el estigma racializado.
1. Europa Occidental (1960-1970): La Migración como Solución Laboral Temporal
Durante este período, la migración a Europa se promovía debido a la necesidad de mano de obra. La emigración española a Alemania, por ejemplo, fue considerada por muchos españoles como la mejor solución para sacar de la ruina permanente tanto a sus familias como a sus municipios. El objetivo era integrar a los inmigrantes a través del trabajo, la movilización social y la participación en elecciones profesionales, otorgándoles nuevos derechos, aunque la ciudadanía plena estaba reservada a los nacionales. No obstante, incluso entonces, existían problemas de integración para la primera generación de emigrantes españoles, con dificultades en el idioma y el alojamiento.
2. Transición Europea (Post-1980): De la Necesidad a la Amenaza A partir de la década de 1980 y especialmente en los años 90, la percepción se endureció. Las migraciones empezaron a verse como un peligro, y los países europeos que antes eran emisores se convirtieron en receptores gracias a cambios socioeconómicos positivos. Se impuso la idea de que ciertas poblaciones no eran asimilables, lo que llevó a programas de integración cívica más duros y a intensificar la lucha contra la inmigración ilegal.
3. El Caso de Argentina (1945): La Amenaza Interna Racializada
En Argentina, durante los orígenes del peronismo, la irrupción de las masas de trabajadores en 1945 fue percibida por la sociedad establecida, que se concebía como «blanca y europea», como una abrumadora «invasión de gentes de otro país, hablando otro idioma, vistiendo trajes exóticos». Esta percepción generó una magnificación de la distancia y una exotización de la alteridad. Se produjo un clasismo racializado, donde los heterogéneos trabajadores eran identificados con el sector étnica y racialmente menos prestigioso, una operación sinecdóquica con pretensiones denigratorias.
4. Percepción de los Retornados y la Discriminación Inversa:
Incluso aquellos que regresaban a su país de origen después de haber emigrado enfrentaron percepciones negativas, lo que demuestra la persistencia de estereotipos moldeados socialmente. Los emigrantes retornados a España fueron a menudo vistos como un colectivo anónimo que ponía en peligro el pleno empleo, una consideración peyorativa que ignoraba su contribución al desarrollo del país a través de las remesas y la transferencia de capital.
La sociedad de origen a menudo niega el reconocimiento al sacrificio del emigrante. Al regresar, el retornado choca con la realidad y se da cuenta de que la información que tenía no se ajustaba a ella, lo que lleva a un sentimiento de exclusión. Muchos retornados se sintieron más «forasteros» en su propia tierra que en el país de destino, y eran tipificados y estereotipados por los medios de comunicación y discursos políticos.
Tabla Comparativa de Percepciones Históricas y Contextos Migratorios
La siguiente tabla compara las percepciones dominantes de la migración en diversos contextos históricos y geográficos, basándose en los mecanismos discursivos y las realidades socioeconómicas analizadas en los documentos:
| Época/Contexto | Rol Dominante del Migrante | Percepción/Discurso Dominante | Mecanismo de Influencia Principal | Implicaciones en Derechos | Fuente(s) |
|---|---|---|---|---|---|
| Europa Post-Guerra (1960s-1970s) | Trabajador Temporal (Gastarbeiter), Solución de mano de obra. | Necesidad económica/Utilidad para el desarrollo. Mito del retorno. | Integración estructural a través del trabajo; Extensión gradual de derechos sociales. | Adquisición de derechos sindicales y sociales; ciudadanía plena reservada a nacionales. | |
| Argentina (1945) | Trabajador (obrero) de clase baja, interno o provinciano. | «Invasión,» Alteridad, estigma racializado («cabecitas negras»). | Hipervisibilización y desvalorización del sector étnicamente menos prestigioso (clasismo racializado). | Descalificación social y barreras implícitas en el ascenso social. | |
| Unión Europea (Post-2000s) | «Migrante Ilegal/Irregular,» Sujeto de control. | Amenaza a la seguridad, el orden público y la identidad cultural. | Securitización del discurso; Traslado a categoría de emergencia. | Endurecimiento de políticas de entrada y expulsión; negación de derechos y exclusión social. | |
| Gran Bretaña (Post-1945) | Inmigrante antillano (ejemplo). | Falsos conceptos, prejuicios; posible amenaza a la seguridad nacional/carga social. | Información errónea o falta de información positiva; Prejuicios basados en factores emocionales. | Discriminación, que lleva a los migrantes a atribuir cualquier contrariedad a este factor. | |
| Canadá (Época Multicultural) | «Forastero» o «Extraño», Recurso humano mercatilizado. | Superioridad euro-canadiense; Mito del «campeón de los derechos humanos» que invisibiliza el racismo. | Racialización y categorización de inferioridad basada en el estatus migratorio precario y la no validación de cualificaciones. | Vulnerabilidad laboral, aceptación de precariedad, pérdida de estatus social y profesional previo. |
¿De qué manera el proceso de migración impacta la identidad cultural y las dinámicas intergeneracionales?
El proceso de migración ejerce una influencia profunda y multidimensional en la identidad cultural y las dinámicas intergeneracionales, generando transformaciones que a menudo resultan en nuevas formas de pertenencia, conflicto y cohesión familiar que trascienden las fronteras nacionales.
El impacto de la migración no se limita a un cambio geográfico, sino que afecta las actividades diarias, las prácticas sociales y altera las fidelidades y valores de los individuos.
1. El Impacto en la Identidad Cultural: Del Aislamiento a la Identidad Híbrida
La migración obliga a las personas a navegar entre el mundo cultural, el idioma, las normas y los valores de dos países distintos: el de origen y el de destino.
La Primera Generación: El Mito del Retorno y la Ruptura
Para la primera generación de emigrantes, la vida en el país de acogida (como Alemania) estuvo inicialmente marcada por el aislamiento y la dificultad con el idioma, considerándolo meramente un lugar de trabajo. Existía un fuerte impulso a la reclusión en el propio grupo y la familia, en lo que se ha denominado «enclaustramiento cultural», buscando el reconocimiento que la sociedad de acogida a menudo negaba.
Un eje central de la identidad de esta generación es el «mito del retorno». Este mito, o fantasía, funciona como una seña de identidad que aglutina y une al colectivo, permitiendo superar episodios de frustración vividos en el extranjero. Se convierte en un objetivo latente que, al postergarse, puede llevar a una tercera frustración para los mayores: no poder volver a casa.
La experiencia migratoria en sí misma se convierte en parte integral de la identidad del emigrante y, posteriormente, del retornado. Los emigrantes a menudo valoran positivamente la experiencia por el desarrollo personal, el conocimiento de otras culturas, los valores aprendidos (como la disciplina y el respeto a los derechos laborales) y la superación de la pobreza inicial.
El Trauma del Retorno y la Doble Ausencia
El retorno, especialmente para la primera generación, a menudo representa un «doble desarraigo». Si bien se marcharon como extranjeros, al regresar a su país natal, se encuentran con que la sociedad ha cambiado profundamente y son considerados «foráneos» o son estereotipados («el alemán», «la alemana», «el francés»). Esta tipificación niega su individualidad y los logros alcanzados en el extranjero.
Esta sensación de encontrarse «sin sitio», ni de una parte ni de otra, se vive como un estado de doble ausencia o estar en los márgenes de dos sociedades. Para afrontar esta realidad, muchos retornados desarrollan identidades híbridas o transnacionales, que integran elementos de ambas culturas. Una expresión común de esta identidad híbrida es la afirmación: «Alemania para trabajar, España para vivir».
Los modelos transnacionales, facilitados por el menor coste del transporte y las herramientas informáticas, permiten a los emigrantes y retornados alternar estancias prolongadas en ambos países, manteniendo vivos los lazos y reflejando esta orientación híbrida.
2. Dinámicas Intergeneracionales y Ruptura Familiar
La migración transforma radicalmente la estructura y las relaciones familiares, creando redes que son a la vez fuentes de apoyo y de conflicto.
La Familia como Motor y Ancla
La emigración laboral de la primera generación fue a menudo concebida como un proyecto familiar/social para maximizar ingresos y reducir riesgos, más que como una decisión individual.
Para la primera generación que permanece en el país de destino (Alemania), el principal motivo para la permanencia es la familia (hijos y nietos). El deseo de permanecer cerca de los hijos y mantener la red de apoyo y solidaridad familiar es un factor decisivo, especialmente en la vejez.
El proceso migratorio puede provocar una división muy dolorosa en las familias, con periodos de separación y distanciamiento. Algunos emigrantes, al reflexionar sobre su trayectoria, lamentan haberse perdido los primeros años de vida de sus hijos por anteponer el trabajo, aunque sintieran que no tenían otra opción.
Conflicto y Mediación Intergeneracional
La segunda y tercera generaciones se ven inmersas en el horizonte cultural de dos países, creciendo a menudo como «extranjeros» en el país de destino. Esto genera una ruptura cultural entre padres e hijos, o un «diálogo imposible entre dos culturas, dos mundos diferentes».
El conocimiento del idioma de la sociedad de acogida por parte de los hijos crecía rápidamente, llevando a un periodo en que los hijos actuaban como «lazarillos» (guías) de sus padres, ayudándoles a traducir e interpretar cuestiones burocráticas. Para los hijos, el idioma extranjero comienza a ser su principal medio de comunicación, mientras que para los padres era un mero instrumento para trabajar.
El retorno transgeneracional ocurre cuando los hijos o nietos de los emigrantes se trasladan al país de origen de sus ancestros, a menudo motivados por el proyecto de retorno no cumplido de las generaciones anteriores. El éxito del retorno dependía en buena medida de la adaptación de los hijos, buscando evitar que los adolescentes interiorizaran los valores del país de destino.
La familia, a pesar de la erosión causada por la distancia, es un recurso crucial para la inclusión social de los emigrantes y retornados mayores. No obstante, la experiencia de la migración no siempre lleva a la asimilación de los patrones familiares del país de acogida, sino que puede reforzar los lazos intergeneracionales, como en el caso del apoyo mutuo o el cuidado de los nietos, un modelo más común en el sur de Europa.
3. El Género y la Reconfiguración de Roles
La perspectiva de género es fundamental, ya que la migración impacta de manera diferente a hombres y mujeres y afecta los roles impuestos por la sociedad.
Para muchas mujeres, la emigración supuso una oportunidad para vivir una vida más libre y autónoma de la que hubieran tenido en España, lo que implicó una profunda revisión de los roles de género. Las mujeres emigrantes a menudo conquistaron «espacios de autonomía y participación». Por ejemplo, en los estudios sobre emigrantes retornadas, se destaca que las mujeres valoran la experiencia migratoria de forma más positiva que los hombres, sintiéndose más seguras en el país de destino y menos proclives al retorno.
A pesar de esta autonomía ganada, muchas mujeres de la primera generación tuvieron que asumir un doble papel al incorporarse al mercado laboral y seguir garantizando las tareas reproductivas y domésticas. Al regresar a España, algunas retornadas se vieron obligadas a volver a los patrones tradicionales debido a la situación del mercado laboral y los roles familiares tradicionales. La interrupción de la vida laboral por las tareas de cuidado también conllevó pensiones más bajas y la consecuente pobreza femenina en la tercera edad.
Resumen de las Estrategias Identitarias
El proceso migratorio genera la necesidad constante de negociar la identidad. Las estrategias identitarias desarrolladas por los emigrantes y retornados buscan hacer frente a los elementos a veces incompatibles de sus diferentes horizontes culturales, adoptando diversas formas:
| Estrategia Identitaria | Descripción | Generación(es) |
|---|---|---|
| Encapsulamiento/Reclusión | Mantener una red social cerrada (familia, asociaciones españolas) para conservar la cultura de origen y resistir la integración social. | Primera Generación |
| Asimilación/Conformismo | Rechazo de los valores del país de emigración o intento de diferenciarse de otros emigrantes, o la pura mímesis mecánica del sistema de normas y valores vigente. | Primera Generación (algunos) |
| Rebeldía/Resistencia | Interés consciente y crítico por ambas culturas y reivindicación de los valores aprendidos en el extranjero (disciplina, derechos laborales). | Primera Generación/Retornados |
| Identidad Híbrida/Bricolaje | Proceso de síntesis, seleccionando los mejores elementos de cada país, o combinando identidades nacionales (transnacionalidad). | Todas las Generaciones |
| Retorno Transgeneracional | El desplazamiento de hijos o nietos (a veces nacidos en el extranjero) que cumplen, indirectamente, el proyecto de retorno fallido de sus padres/abuelos. | Segunda y Tercera Generación |
La migración, por lo tanto, establece un espacio liminal o de transición donde se formulan nuevas identidades y narrativas. La capacidad de desarrollar estas identidades híbridas positivas y mantener redes sociales resulta crucial para el bienestar individual y la resiliencia contra la discriminación.
¿De qué manera el proceso de migración impacta la identidad cultural y las dinámicas intergeneracionales?
El bienestar individual (o bienestar psicosocial) es un concepto amplio y complejo que, en el contexto de la migración y el retorno, se ve afectado por una interconexión de factores materiales, sociales, emocionales y estructurales. El bienestar psicosocial se refiere a la valoración subjetiva de un individuo sobre sus condiciones materiales y sociales, incluyendo la salud física y mental, las relaciones sociales, la autonomía, el control y la seguridad personal y comunitaria.
Los factores principales que afectan negativamente o positivamente el bienestar individual, según las fuentes, son:
I. Factores Psicosociales y de Vulnerabilidad
1. Discriminación y Exclusión (El Estigma Migratorio)
La discriminación es un factor que afecta el bienestar, tanto en el campo laboral como en la vida social. El factor principal que resulta en discriminación es la condición de ser emigrante o retornado.
- Discriminación Administrativa: Muchos emigrantes y retornados perciben la discriminación por parte de la Administración española en España, especialmente al solicitar pensiones o por la pérdida de derechos debido a normativas cambiantes. Esta sensación de exclusión es compartida por los expertos. Por ejemplo, algunos retornados fueron tratados como «defraudadores» por Hacienda debido a la fiscalidad de las pensiones, lo que fue traumático para el colectivo.
- Discriminación Social: En el país de destino (Alemania), los emigrantes se sentían discriminados como extranjeros, a veces incluso perdiendo oportunidades de crédito. Al retornar, el emigrante choca con la realidad y es tipificado y estereotipado por la sociedad de origen y los medios de comunicación, siendo considerado un «forastero» en su propia tierra. Esta estigmatización y la negación del reconocimiento por el sacrificio hecho son dolorosas para el individuo.
- Factores Interseccionales: La discriminación no solo surge por la edad, sino por la confluencia de la condición de emigrante/retornado, el género (ser mujer), la clase (clase baja o trabajadora), la formación (no tener estudios) y la nacionalidad (ser extranjero).
2. Soledad y Desarraigo Social
La soledad no deseada es considerada la principal problemática de las personas mayores emigrantes y retornadas, teniendo un peso especial para este colectivo.
- Aislamiento: La jubilación puede ir ligada a la pérdida del principal ámbito de contacto con la población alemana: el trabajo. Esto puede llevar a un sentimiento de aislamiento y diversas enfermedades somáticas.
- Pérdida de Redes: El desarraigo familiar y la pérdida de redes de apoyo social agravan la soledad, especialmente para los retornados. Esta situación es crítica para los retornados mayores que han enviudado y tienen hijos fuera.
- Consecuencias: La soledad lleva al deterioro de la salud psíquica y física.
3. Conflicto de Identidad y Frustración
La experiencia migratoria conlleva un costo psicológico. Una identidad positiva y equilibrada se relaciona con la autoestima y el bienestar individual.
- Frustración del Retorno: Cuando los emigrantes tienen que reconocer que el retorno no se va a producir (o cuando el retorno no cumple con las expectativas), aumenta la propensión a sufrir problemas psíquicos.
- Doble Desarraigo: El proceso migratorio puede generar la sensación de «doble desarraigo» o de encontrarse en los márgenes de dos sociedades, lo que afecta el bienestar.
- Resiliencia vs. Vulnerabilidad: Una identidad híbrida o transnacional puede favorecer niveles de salud positivos. Por el contrario, la incapacidad de adaptarse a la nueva realidad (o al retorno) puede generar problemas de salud y aumentar la vulnerabilidad a enfermedades psíquicas.
II. Factores Estructurales, Económicos y de Salud
1. Situación Económica y Pobreza
La situación económica es una de las determinantes más importantes para la participación en la sociedad y el bienestar.
- Ingresos Bajos: Recibir pensiones o rentas bajas (como las de muchas mujeres debido a trayectorias laborales interrumpidas) obliga a tomar decisiones que no son libremente elegidas y restringe la participación social.
- Falta de Ahorro/Miseria: La necesidad de superación y la miseria en el país de origen fueron la causa de la emigración para muchos. Para los migrantes irregulares, la dificultad de ahorrar es una preocupación constante.
- Riesgo de Pérdida de Derechos: La condición de migrante puede llevar a la pérdida del derecho a existir como ser humano y ser tratado dignamente, en especial para aquellos en situación irregular, cuyo trato depende de su condición de «ilegalidad».
2. Barrera del Idioma y Comunicación
La falta de conocimiento del idioma de la sociedad de acogida (como el alemán) es un problema recurrente para la primera generación, lo que se traduce en sentimiento de aislamiento, soledad y diversas enfermedades somáticas.
- Dificultad de Integración: La precariedad en el dominio de una lengua vehicular provoca obstáculos difíciles de resolver y puede causar situaciones de impotencia, humillación o desesperación.
- Exclusión de Servicios: La falta de idioma restringe el acceso a ofertas e instalaciones para personas mayores, incluso si son económicamente factibles.
- Problemas Psíquicos: En casos de demencia, los emigrantes pueden olvidar el idioma del país de destino y volver a hablar solo su lengua materna, lo que agrava la situación en residencias donde no se habla su idioma.
3. Salud Física y Calidad de Vida
El bienestar debe analizarse con una visión amplia que englobe dimensiones objetivas y subjetivas, donde la salud se agudiza con el hecho migratorio.
- Secuelas Laborales: Las duras condiciones laborales (trabajos con gran carga física en construcción o industria) causaron secuelas en la salud física y psíquica, incapacidades laborales y jubilaciones anticipadas.
- Envejecimiento y Cuidados: La proximidad a los hijos y la calidad de la sanidad son factores clave para decidir dónde residir en la vejez. La falta de un sistema de salud adecuado puede ser un motivo para descartar el retorno.
- Autonomía y Actividad: El deseo de permanecer activo y autónomo el mayor tiempo posible es un factor que mejora la calidad de vida, incluso en la vejez.
III. Factores Mitigadores y de Resiliencia
A pesar de los desafíos, existen factores que favorecen el bienestar o la superación de las dificultades:
- Redes de Apoyo: La amistad, las asociaciones y la familia facilitan la integración social y la salud de las personas mayores, ya que combaten la soledad. Las asociaciones cumplen funciones de apoyo que la Administración no proporciona.
- Desarrollo Personal: Una valoración positiva de la experiencia migratoria (a pesar de las dificultades) por el desarrollo personal y el conocimiento de otras culturas contribuye al bienestar y a una identidad positiva.
- Capacidad de Agencia (Autonomía): El criterio central para que el retorno resulte en una mejora de la calidad de vida es la capacidad de decidir por uno mismo y que el retorno se produzca con el máximo de autonomía, capacidad de decisión y de recursos. La experiencia migratoria hace a los emigrantes más resilientes y resolutivos.
- Vínculos Transnacionales: Los modelos transnacionales (alternar estancias entre países, viajes regulares) ayudan a mantener vivos los lazos familiares y a amortiguar los conflictos identitarios, lo cual es crucial para el bienestar psicosocial.
Analogía: El bienestar individual del migrante es como un dique. Su fortaleza depende de la estabilidad de sus cimentaciones económicas y laborales y de la solidez de su estructura social (familia y redes). Factores como la discriminación y la soledad (la erosión estructural y el constante embate de las olas) crean fisuras, pero la capacidad de resiliencia y la identidad híbrida (el mantenimiento activo de la estructura) son las reparaciones y refuerzos constantes que impiden que el dique se derrumbe, permitiendo que la persona mantenga una calidad de vida y autonomía a pesar de las presiones.
¿Qué factor facilita la integración laboral?
La integración laboral de los emigrantes está influida por una compleja combinación de factores legales, sociales y estructurales en el país de acogida. Basándose en la experiencia de la emigración española en Alemania, y en el contexto general de las migraciones, los principales factores que facilitan la inserción y la promoción en el ámbito laboral son:
1. Adquisición de la Lengua y Cualificación Profesional
El dominio del idioma del país de destino es un factor crucial para superar el aislamiento y lograr la inclusión social y laboral.
- Dominio del Idioma: La falta de conocimiento del idioma fue uno de los principales impedimentos para lograr la integración en el mundo laboral para muchos emigrantes españoles de la primera generación. El desconocimiento del idioma dificultaba la inclusión en la sociedad y en la administración. Por el contrario, la adquisición del idioma (a menudo «por fuerza» al trabajar con nacionales) era esencial para la inserción laboral y social. Aquellos que aprendían alemán podían desempeñarse en tareas que anteriormente les estaban vedadas e incluso acceder a posiciones de enlace sindical.
- Formación y Cualificación: La posibilidad de desarrollo profesional y la movilidad laboral permitieron a muchos emigrantes mejorar considerablemente su posición en las empresas y su trayectoria. Para algunos, la promoción profesional estaba ligada al aprendizaje de un oficio o a cursar una formación reglada.
- Reconocimiento de Experiencia: La experiencia laboral en el extranjero marcó positivamente la identidad de los emigrantes y su balance de vida, valorando la seguridad laboral y la movilidad laboral lograda en Alemania.
2. Estatus Legal, Regulación y Derechos
La inserción plena en la vida laboral y social se basa fundamentalmente en la garantía de un estatus legal y en el acceso a derechos.
- Estatus Legal Regular: Encontrar trabajo resulta fundamental para formar parte de la vida social y económica del país de acogida, ya que garantiza el acceso a condiciones de vida y vivienda decentes, así como la inclusión económica. Este derecho al trabajo está negado a las personas que se encuentran en situación administrativa irregular.
- Regulación de Contratación: Los emigrantes españoles que llegaron a Alemania a través de acuerdos bilaterales entre el Instituto Federal para la contratación laboral y seguro de paro de Alemania y el Instituto Español de Emigración (IEE) tenían su permanencia regulada, incluyendo el permiso de residencia y trabajo y el alojamiento. Aquellos que llegaron sin un convenio laboral tuvieron más trabas para conseguir los permisos imprescindibles.
- Movilización Colectiva y Derechos Sindicales: El mundo laboral se percibió como el espacio más equitativo, al menos formalmente, en cuanto a condiciones laborales. Un factor que facilitó la integración fue la posibilidad de ser apoyado por las instituciones en las empresas y en los sindicatos, e incluso poder participar en ellas. El alto grado de afiliación a los sindicatos alemanes (como el IG Metall) y la participación activa en protestas obreras, aun con limitaciones iniciales de derechos colectivos, fue un fenómeno destacado entre los españoles. Esta participación en la acción colectiva se tradujo en un aprendizaje político duradero y el ejercicio de prácticas ciudadanas.
3. Mecanismos de Movilidad y Estabilidad
La capacidad de ascender o de consolidar una posición estable resultó vital para la integración a largo plazo, a menudo impulsada por estrategias individuales y de la empresa.
- Larga Duración de la Estancia: La prolongada estancia en la empresa y el compromiso (descrito como «buena conducta y aplicación») favoreció la movilidad social en la empresa.
- Acceso a la Plantilla Nuclear: La movilidad horizontal, es decir, el paso a las plantillas nucleares (núcleos de empleo más estables y menos vulnerables a los cambios de ciclos) de las empresas, fue identificada como una vía prioritaria de ascenso laboral para la primera generación de emigrantes españoles. El factor decisivo para entrar en este núcleo empresarial era la larga duración.
- Estrategia Sectorial: La concentración de la primera emigración española en la gran industria fordista (sector secundario) de Alemania facilitó la integración laboral inicial, ya que este sector ofrecía las mejores condiciones salariales, relaciones laborales altamente institucionalizadas y una importante presencia sindical.
- Necesidad Económica y Flexibilidad: La disposición de los trabajadores españoles a realizar horas extras, trabajo a destajo y turnos nocturnos —a menudo para maximizar el ahorro y lograr el retorno— fue un elemento clave que, según algunos autores, facilitó su integración inicial en el mercado de trabajo alemán.
4. Redes de Asistencia y Apoyo
El apoyo brindado por organizaciones e instituciones españolas y alemanas fue fundamental para resolver problemas laborales y legales, especialmente para la primera generación con baja cualificación y desconocimiento del idioma.
- Red de Asistencia Consular y Legal: La red asistencial española en Alemania fue la más completa entre los países europeos y otros grupos de extranjeros. En particular, la creación de Oficinas Laborales Españolas (dependientes de la Agregaduría Laboral en Bonn) fue un factor determinante, ofreciendo defensa jurídica, información y auxilio a los emigrantes en cuestiones laborales y sociales.
- Apoyo Sindical Directo: La Federación Sindical Alemana (DGB) y sus sindicatos sectoriales (como el IG Metall) proporcionaron asesoramiento sobre cuestiones laborales a los emigrantes españoles.
- Asociacionismo: La capacidad de la sociedad civil de auto-organizarse y crear tejido asociativo (como las Asociaciones de Padres de Familia) fue clave, por ejemplo, para asegurar la integración de los hijos en el sistema educativo alemán. Las asociaciones también sirven para combatir el aislamiento y facilitar el contacto con el colectivo.
- Redes Informales: Las redes informales de familiares o amigos que ya estaban emigrados en Alemania facilitaban contratos de trabajo a personas que estaban en España.
El Imperativo Democrático: Desactivar el Discurso de la Amenaza para la Convivencia.
Para evitar que la gestión de la inmigración degenere en conflictos sociales y ponga en riesgo la estabilidad democrática, las políticas públicas y el discurso mediático deben abandonar el enfoque securitario y demagógico, optando en su lugar por un tratamiento integral, humanista, transparente y basado en derechos, así como por la implementación de políticas específicas e integrales.
La experiencia histórica, especialmente en la Unión Europea, demuestra que las políticas restrictivas, ineficaces y demagógicas han fallado en sus objetivos de control y reducción de la migración, contribuyendo a aumentar y perpetuar la migración irregular.
A continuación, se detalla cómo se debería tratar la inmigración en los ámbitos político y mediático para fomentar la cohesión social y la estabilidad democrática:
I. El Tratamiento en el Ámbito Político e Institucional
El riesgo a la estabilidad democrática surge cuando los estados liberales occidentales imponen un control rígido de la inmigración, lo cual puede amenazar la propia democracia. El conflicto real existe entre la necesidad de control rígido y la universalidad de los derechos. Por ello, el tratamiento político debe basarse en la cohesión social, el respeto a los derechos humanos y la gestión realista de los flujos.
1. Abandono de la Securitización y la Demagogia
El primer paso esencial es desvincular el discurso migratorio de la narrativa de la «amenaza» y la seguridad.
- Evitar la Securitización: El enfoque securitario de la política migratoria europea, que enfatiza el control de fronteras y el retorno, construye al migrante en situación irregular como una «amenaza» para el territorio comunitario y el bienestar de los ciudadanos. Este discurso institucional, que incluso vincula la migración irregular con el terrorismo o la delincuencia, no es inofensivo, ya que conduce a la desprotección y la exclusión social del sujeto migrante.
- Rechazar la Demagogia: Es frecuente que las políticas de control de la migración tengan fines meramente demagógicos, diseñadas para mostrar a la sociedad que el gobierno tiene el control de la inmigración. Sin embargo, la demagogia no resuelve el problema; por ejemplo, la política de «inmigración cero» en países como Reino Unido y Alemania, lejos de reducir el número de migrantes, aumentó la migración irregular. Los políticos suelen adoptar o simular adoptar medidas para responder a la presión de la opinión pública, incluso cuando en realidad no lo están haciendo o cuando la emigración sigue produciéndose a pesar de las restricciones.
2. Adopción de Políticas Integrales y Basadas en Derechos
Para evitar conflictos sociales, las políticas deben ser integrales, realistas y garantistas.
- Apertura de Canales Legales Realistas: Una de las principales causas de la migración irregular es la falta de canales legales para migrar. La emisión de cuotas anuales de admisión muy bajas, que no son realistas respecto a las necesidades del mercado de trabajo, provoca la migración irregular. Se deben abrir más canales legales para migrar, acordes con las necesidades reales del mercado de trabajo.
- Garantizar la Seguridad Jurídica y la Inclusión: La integración social y cultural de los inmigrantes debe basarse en normas claras y adecuadas que garanticen su seguridad jurídica. Una influencia positiva de las políticas migratorias implicaría la equiparación progresiva de derechos y obligaciones con los nacionales, la lucha contra la marginación y garantías institucionales contra el racismo y la xenofobia.
- Simplificación y Claridad de la Normativa: Es necesario simplificar los procedimientos de solicitud y renovación de permisos, y clarificar las legislaciones para que los destinatarios (migrantes) puedan tener un mejor entendimiento de la norma y sus efectos.
- Reconocimiento y Voluntad Política: Es imprescindible el reconocimiento de la aportación económica, social y democrática de la emigración. Aunque la normativa española pueda ser garantista, el problema radica a menudo en la falta de voluntad política para desarrollarla y dotar a los programas de medios humanos y económicos suficientes y sostenibles.
- Integración Social y Adaptación Local: La inserción laboral por sí sola es una solución insuficiente y, a la larga, provocará el conflicto que intenta ocultar. Se debe buscar una perspectiva societaria intercultural, estableciendo marcos integradores y democráticos de la convivencia. Esto incluye habilitar múltiples núcleos locales (como comités de barrio interculturales) capaces de adaptar la estrategia general a las realidades sociales inmediatas.
II. El Tratamiento en el Ámbito Mediático y Discursivo
El discurso público es fundamental, ya que las medidas de control y prevención de la inmigración irregular requieren el consentimiento de la opinión pública, y este solo es posible si el discurso político hacia la inmigración es negativo. Para revertir esto y asegurar el bienestar de los migrantes y la paz social, se debe:
- Evitar la Criminalización Lingüística: La terminología usada en los discursos, especialmente la institucional, tiene un impacto directo en la percepción. Se debe evitar la denominación de “migrante ilegal/irregular”, ya que tiene una connotación negativa que conlleva el significado implícito de que el migrante ha cometido un delito. El control de fronteras no solamente es un mecanismo policial, sino que también se relaciona con lo lingüístico.
- Combatir los Prejuicios y Estereotipos: La discriminación y el rechazo social a menudo son alimentados por falsos conceptos y prejuicios que surgen de la falta de información o de la información errónea difundida. Los medios de comunicación convencionales y los sistemas de educación formal no contribuyen a revertir estos estereotipos. Los medios y los discursos políticos tipifican y estereotipan a los retornados y emigrantes.
- Proveer Información Objetiva y Adaptada: La información objetiva, crítica y plural resulta esencial para la socialización democrática. La Administración debería adaptar la comunicación (su enfoque y los medios utilizados, como WhatsApp), y traducir los procedimientos, su funcionamiento y el ámbito de sus competencias para que los emigrantes y retornados mayores puedan entenderla.
- Reconocer al Migrante como Sujeto Social: Se debe ver a los migrantes de forma integral, con sus necesidades específicas. La negación de la individualidad y el trato estereotipado que niega los logros alcanzados en el extranjero afecta a la persona. Se debe fomentar la construcción de los migrantes como sujetos, reconociendo sus culturas, lenguas y costumbres, y sobre todo su estatus de persona con la misma dignidad y respeto que los demás.
III. La Estabilidad Democrática como Prioridad
La estabilidad democrática se ve amenazada cuando se divide a la gente de un mismo espacio político en grupos con diferentes grados de derechos. El objetivo final de un tratamiento adecuado de la inmigración debe ser construir marcos integradores y democráticos para la convivencia entre antiguos y nuevos pobladores.
La cooperación internacional es necesaria para una gestión adecuada de la migración, y el derecho internacional debe servir como marco para la protección de los derechos humanos de los migrantes, con independencia de su estatus migratorio. Además, se debe privilegiar la cooperación con otros Estados en las áreas donde las normas existentes son poco claras.
En esencia, la defensa de la democracia requiere evitar la oficialización de la exclusión que se ejerce a través del discurso institucional y, en cambio, centrarse en el respeto a los derechos fundamentales de las personas migrantes, asegurando que las migraciones sean el resultado de verdaderas opciones personales y no un subproducto de las dinámicas de desigualdad y acumulación.
El Conflicto de la Pertenencia: Análisis Filosófico-Antropológico de la Migración, la Identidad Híbrida y los Límites del Lenguaje.
El fenómeno migratorio, en su incesante manifestación global, constituye un laboratorio ineludible para la reflexión filosófica y antropológica, desvelando las dinámicas más profundas de la identidad, la cultura y el poder estatal. Los movimientos migratorios son fenómenos sociales impregnados de humanidad, que, sin embargo, suelen ser reducidos al anonimato o a simples variables económicas en cifras y tablas. Un análisis riguroso de esta realidad exige superar el sesgo de las investigaciones puramente laborales y económicas y adentrarse en el mundo vital del emigrante, sus creencias, su cultura, su proyecto de retorno y su ideología.
El estudio profundo del hecho migratorio revela dos campos de tensión fundamentales: primero, la antropología de la experiencia, centrada en la transformación identitaria y la liminalidad; y segundo, la filosofía del lenguaje y el poder, enfocada en cómo el discurso político e institucional, a través de categorizaciones rígidas, construye la figura del migrante como una amenaza, minando su bienestar y su condición de sujeto de derecho.
I. La Antropología de la Experiencia: Identidad en Tránsito y Liminalidad
Antropológicamente, la migración es un proceso en continuo movimiento, no un evento estático o lineal. Es una trayectoria que implica una transformación de la identidad y cultura. La vida del emigrante se instala en un territorio incierto, un espacio liminal o transitional, que posee una enorme potencialidad para la formulación de nuevas identidades, narrativas y horizontes.
El Doble Desarraigo y la Ruptura Clasificatoria
Para la primera generación de emigrantes, la vida se construye en la tensión de dos horizontes culturales distintos: el del país de destino (Alemania, en el caso de la emigración española), que proporciona el trabajo y los amigos, y el del país de origen, del que se oye hablar con ilusión a través del mito del retorno. El mito del retorno o fantasía de volver funciona como una seña de identidad colectiva que aglutina al grupo y le permite superar frustraciones vividas en el extranjero.
No obstante, el retorno, si llega a producirse, es en sí mismo una segunda emigración o un cambio radical. El emigrante retornado se percibe a sí mismo como un «forastero» en su propia tierra, experimentando un doble desarraigo o la sensación de estar «sin sitio», al encontrarse en los márgenes de dos sociedades. La consciencia de contar con un lugar al que pertenecer y en el que estar arraigado es central para todo ser humano, y especialmente para quienes emigraron. La re-entrada en el país de origen supone una ruptura con un espacio de vida y redes de relaciones previas.
Desde una perspectiva antropológica, el retorno puede adquirir connotaciones ritualísticas. Para los adultos retornados, las visitas o la vuelta a casa pueden entenderse como una especie de peregrinaje que les permite reconstruir sus propias narraciones. Para sus hijos e hijas, puede representar un rito de paso (rites de passage) que les inicia en las tradiciones y valores de los lugares de origen de sus padres y madres.
Identidades Híbridas y Estrategias de Agencia
Frente a la rigidez de las clasificaciones sociales impuestas por el país de acogida —que asignaban al emigrante un rango inferior sin importar su estatus social o profesión, en un proceso que se ha descrito como desclasamiento—, los migrantes desarrollan estrategias de resistencia y empoderamiento. Estas estrategias se traducen en la conformación de identidades híbridas o transnacionales, que integran elementos de ambas culturas.
Esta transnacionalidad, facilitada por el menor costo del transporte y las herramientas informáticas, no busca necesariamente superar el mito del retorno, sino actualizarlo y adaptarlo a una nueva realidad donde se vive de forma simultánea en dos mundos. La migración, al ser un proyecto familiar/social más que individual, se basa en la necesidad de superación de la pobreza inicial, demostrando la agencia de los emigrantes, que pasan de ser un «objeto pasivo y vulnerable» a un «sujeto activo» que toma decisiones sobre su trayectoria.
II. Filosofía del Lenguaje: Wittgenstein, Limitaciones de las Definiciones y Crisis Clasificatoria
La segunda dimensión de este análisis se centra en cómo el lenguaje y las categorías sociopolíticas fallan en capturar la fluidez del fenómeno migratorio, convirtiéndose, paradójicamente, en herramientas de exclusión.
Los Juegos de Alteridad y el Límite del Lenguaje
La migración pone en jaque las definiciones cerradas de pertenencia nacional. El concepto de migración irregular, por ejemplo, es flexible y cambia según las leyes que establecen las reglas de entrada, permanencia, empleo y exclusión de extranjeros. El poder de los Estados de definir el estatus legal de los extranjeros es el factor decisivo en la creación de la migración irregular.
La antropología cultural se acerca a la dinámica de los conflictos de categorización y significación aludiendo a los múltiples juegos de alteridad y clasificaciones sociales que se despliegan en la configuración cultural. Se utiliza la noción de “juegos de lenguaje” de Wittgenstein como una analogía para comprender la articulación de estas dinámicas sociales.
Cuando la irrupción política de un actor social (a menudo «invisible») produce una crisis clasificatoria o una crisis de la propia configuración cultural, se requieren nuevos juegos de alteridad. La respuesta de la sociedad establecida a menudo es la exotización de la alteridad y la magnificación de la distancia, un sobre dimensionamiento polarizante. Esto se observó en el clasismo racializado en Argentina, donde la mirada «europeísta y blanca» identificó a los heterogéneos trabajadores con el sector étnica y racialmente menos prestigioso de las jerarquías establecidas. Esto fue una operación sinecdóquica con pretensiones denigratorias, hipervisibilizando la parte más estigmatizada para asociarla a la totalidad.
El lenguaje en este contexto no solo describe, sino que prescribe la exclusión. Incluso en la migración de antillanos a Gran Bretaña, los falsos conceptos y prejuicios surgieron de la falta de información o de la información errónea, lo que subraya la función performativa del discurso y su capacidad para crear realidades sociales negativas.
La propia naturaleza del fenómeno migratorio desafía las categorías finitas, como lo sugiere Clifford: la migración es un “proceso en continuo movimiento” donde la pregunta central es “Not so much ‘where are you from?’ but ‘where are you between?’”.
III. La Filosofía Política de la Exclusión: Securitización y la Pérdida de Legalidad (Arendt)
El discurso institucional ha explotado estas limitaciones lingüísticas para construir la migración como una «amenaza», un proceso denominado securitización.
La Construcción Discursiva de la Amenaza
El enfoque securitario está plenamente presente en la interpretación del hecho migratorio y en la definición de las personas «migrantes ilegales/irregulares» en los textos normativos de la UE. La securitización implica el control de las fronteras externas y el retorno de los migrantes como acción prioritaria, transformando la migración en un peligro para la seguridad pública, el mercado laboral, la identidad y la cultura de las sociedades europeas.
La Unión Europea persigue y criminaliza al migrante por el mero hecho de emigrar, especialmente desde la llamada «crisis de refugiados» de 2015. Este enfoque securitario se intensifica con el argumento de la «proliferación del nativismo», que prioriza a los nativos basándose únicamente en haber nacido en el país, presentando cualquier figura de «extranjería» como una amenaza espectral.
La herramienta clave de esta exclusión es el lenguaje. El control de fronteras no es solamente un mecanismo militar o policial, sino que también se relaciona con lo lingüístico. El uso de términos como “migrante ilegal/irregular” en los textos institucionales de la UE tiene una connotación negativa y lleva implícito el significado de que el migrante ha cometido un delito. Este discurso de control y securitización, en el que la voz de los migrantes raramente se escucha, conduce a la desprotección, la exclusión social y la anulación como persona del sujeto migrante que vive en situación administrativa irregular.
La Pérdida del Derecho a Tener Derechos (Hannah Arendt)
Filosóficamente, la oficialización de la exclusión se ejerce a través del discurso institucional. La figura del migrante irregular se encuentra en un limbo sin derechos, una situación de pérdida de legalidad. La negación de los derechos fundamentales a estos seres humanos comienza, según Hannah Arendt, con la privación de un lugar en el mundo.
- Esta privación imposibilita la existencia como persona y con ello conlleva la ausencia de voz (derecho a la opinión).
- Implica la ausencia de acción (derecho al trabajo y pertenencia a la comunidad).
La falta de derechos laborales y sociales forja la invisibilidad de la persona migrante. Para quienes se encuentran en esta situación, su trato no dependerá de lo que hagan o dejen de hacer, sino únicamente de su condición de “ilegalidad”. Esto subraya la tensión inherente a los Estados liberales de Occidente: un control más riguroso de la inmigración puede amenazar la democracia, ya que la universalidad de los derechos, garantizada en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, entra en conflicto con la necesidad de mantener un control rígido. Dividir a la gente de un mismo espacio político en grupos con diferentes grados de derechos podría ser imposible sin trasladar la totalidad del sistema político hacia un totalitarismo represivo.
En conclusión, el fenómeno migratorio desmantela las ilusiones de sistemas cerrados, ya sean lingüísticos (Wittgenstein) o políticos (Arendt), al exponer cómo el lenguaje del poder crea y perpetúa la irregularidad y la vulnerabilidad. Las leyes y políticas migratorias de la UE han demostrado ser restrictivas, ineficaces y demagógicas, fallando en sus objetivos de control y resultando, en cambio, en el aumento y perpetuación de la migración irregular, con el consiguiente costo en materia de derechos humanos. La migración, al ser un «épico drama político y económico», sigue produciéndose a pesar de las restricciones, impulsada por presiones económicas y demográficas.
Reflexiones Finales: La Percepción como Filtro de la Realidad
El hecho de que la inmigración sea percibida por el público español con una urgencia comparable a la vivienda o la crisis económica es un indicador claro de cómo el discurso mediático y político funciona como un filtro que define qué es un problema social urgente.
Los migrantes, históricamente, han sido sujetos a percepciones que buscan legitimar un orden social y económico. En la actualidad, en la UE, esta legitimación se basa en la securitización, que justifica políticas de control, persecución y expulsión, negando derechos y promoviendo la exclusión. El discurso no es inofensivo, ya que conduce a la desprotección y exclusión social del sujeto migrante.
En última instancia, el poder de los medios y las redes reside en su capacidad para transformar una realidad compleja (como los flujos migratorios impulsados por desigualdades globales) en una narrativa simplificada de peligro o amenaza. Esta narrativa, al ser constantemente reforzada por instituciones y formadores de opinión, moldea las prioridades sociales, logrando que la preocupación percibida prevalezca sobre la experiencia personal de la mayoría de los ciudadanos.
Si la migración es un drama político y económico en sus primeras escenas, su significatividad como cuestión política a menudo empequeñece su importancia demográfica y económica. Los políticos adoptan medidas (o simulan hacerlo, como teatro político) para responder a la presión de la opinión pública, aunque la migración sigue produciéndose a pesar de las restricciones, impulsada por presiones económicas y demográficas. La tensión entre el control rígido de la migración y la universalidad de los derechos en las democracias occidentales es un conflicto real que el discurso público debe gestionar constantemente.
Para comprender mejor el peso del discurso en la percepción, podemos imaginar la opinión pública como un mapa del tiempo. La experiencia personal (lo que sientes al salir de casa) te dice que hace un poco de frío. Pero si todos los noticieros y redes sociales muestran un mapa lleno de avisos de huracanes, la gente empieza a priorizar la compra de víveres de emergencia (la inmigración como problema urgente) en lugar de centrarse en problemas persistentes como las goteras en el techo (la crisis de la vivienda), independientemente de que la amenaza catastrófica realmente afecte su vida cotidiana.

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