Cuando empecé a trabajar el posicionamiento de Pinty Plus, el mercado hablaba casi exclusivamente de producto. Nadie estaba pensando todavía en influencers como aliados estratégicos, ni en comunidades creativas como motor de marca. Sin embargo, intuí que Pinty Plus no era solo un spray: era una excusa para crear. Desde la marca se aceptó el reto de darle protagonismo a quienes ya estaban usando la marca para expresarse, sin imponerles un discurso ni un slogan.
Lo que pasó después superó cualquier expectativa. La gente empezó a llamarse a sí misma Pintypluser. La marca dejó de describir un objeto y pasó a describir una forma de ser. A diferencia de Kärcher o Google, donde la marca se convierte en verbo por su funcionalidad, Pinty Plus se convirtió en identidad. Ya no se trataba de pintar, sino de animarse a hacer, de intervenir lo cotidiano, de crear sin pedir permiso. En ese momento entendimos que el posicionamiento ya no nos pertenecía: le pertenecía a la comunidad.
El caso “Be a Pintypluser” constituye un ejemplo relevante de construcción de marca basada en apropiación cultural. Durante el proceso de desarrollo del posicionamiento de Pinty Plus en el mercado, se identificó una oportunidad estratégica: activar el vínculo entre la marca y los creadores de contenido creativo en un momento en el que el uso de influencers aún no estaba generalizado dentro de la categoría. Esta decisión permitió desplazar el foco desde el producto hacia el uso real, la creatividad y la expresión personal.
Como resultado, el lenguaje comenzó a emerger desde la propia comunidad. Pinty Plus dejó de ser únicamente una marca de sprays para convertirse en un término de autoidentificación: “Pintypluser”. A diferencia de marcas como Kärcher o Google, cuya apropiación se produce a través del uso funcional y la verbalización de una acción, Pinty Plus alcanzó una apropiación identitaria, en la que la marca nombra a la persona que crea, interviene y personaliza. Este desplazamiento consolidó un posicionamiento diferencial y sostenible en el tiempo.
1. El origen: la marca como herramienta creativa
Pinty Plus se posicionó durante años como:
- Spray accesible
- Fácil de usar
- Asociado a creatividad, DIY, arte urbano, personalización
Esto generó algo clave:
👉 la marca dejó de ser solo pintura y pasó a ser un medio de expresión.
Cuando una marca entra en ese terreno, el lenguaje deja de ser técnico y pasa a ser cultural.
2. El rol de los influencers: del uso al relato
Influencers vinculados a:
- DIY
- Customización
- Arte urbano
- Manualidades
- Lifestyle creativo
empezaron a mostrar procesos, no productos.
En ese contexto aparece el concepto:
“Be a Pintypluser”
No como slogan oficial, sino como:
- Autoidentificación
- Código interno de comunidad
- Guiño cultural
Ser “Pintypluser” ya no era usar el spray, era:
- Animarse a crear
- Intervenir objetos
- Hacerlo uno mismo
- Personalizar el entorno
3. El salto lingüístico: de marca a identidad
Acá ocurre algo muy potente desde el branding:
❌ “Usé Pinty Plus”
✅ “Soy Pintypluser”
La marca deja de nombrar:
- un objeto
y pasa a nombrar: - una identidad
Esto es incluso más fuerte que convertirse en verbo, porque:
- El usuario se apropia del nombre
- La marca se vuelve parte del “yo”
Ejemplos comparables:
- “Soy runner” (Nike)
- “Soy gamer” (PlayStation)
- “Soy maker” (Arduino)
Pinty Plus entra en esa lógica.
4. La decisión clave de la marca: adoptar, no corregir
Uno de los puntos más inteligentes del caso es que Novasol Spray no intentó corregir ni controlar el fenómeno.
Muchas marcas, en este punto, cometen errores:
- Forzar un slogan artificial
- Legalizar demasiado rápido
- Quitarle frescura
- “Bajar línea” corporativa
Pinty Plus hizo lo contrario:
👉 observó, validó y amplificó.
Adoptó el término “Pintypluser” como:
- Lenguaje de comunidad
- Territorio creativo
- Eje narrativo
Sin apropiarse del todo, pero sin rechazarlo.
5. De acción a pertenencia: la diferencia con Kärcher
Comparación clara:
| Kärcher | Pinty Plus |
|---|---|
| Verbo funcional | Identidad cultural |
| Acción concreta (limpiar) | Actitud creativa |
| Uso cotidiano | Expresión personal |
| “Pasale una Kärcher” | “Be a Pintypluser” |
Ambos son apropiación lingüística, pero de naturaleza distinta.
👉 Pinty Plus no nombra qué hacés, sino quién sos cuando lo hacés.
6. Por qué funcionó (claves de marketing)
a) La marca ya estaba en la cultura
No fue un salto forzado. Pinty Plus ya convivía con:
- talleres
- garajes
- murales
- objetos intervenidos
b) El lenguaje vino de afuera
El término nació en la comunidad, no en una agencia.
c) El nombre lo permitía
“Pintypluser”:
- Es fácil
- Es lúdico
- Suena a tribu
d) No se cerró el significado
Ser Pintypluser no tiene una definición rígida.
Eso invita a participar.
7. Qué enseña este caso sobre apropiación lingüística
Este ejemplo deja aprendizajes muy claros:
- La apropiación puede ser identitaria, no solo funcional
- Las comunidades crean lenguaje más rápido que las marcas
- El rol de la marca es acompañar, no liderar el habla
- Cuando el usuario se nombra con tu marca, el vínculo es profundo
- El influencer no impone: legitima lo que ya está pasando
8. Ona Carbonell, una Pintypluser muy especial
Perfecto. Te lo reescribo elevando calidad narrativa, claridad estratégica y tono de caso de éxito, integrándolo claramente al concepto Pintypluser y al posicionamiento de marca.
Ona Carbonell, una Pintypluser muy especial
Objetivo
Cuando estábamos desarrollando el posicionamiento de Pinty Plus, uno de mis objetivos principales era sacar a la marca del territorio puramente funcional y llevarla al terreno de la cultura y la identidad. Necesitábamos demostrar que Pinty Plus no era solo un spray de pintura, sino un medio de expresión capaz de conectar con públicos mucho más amplios que el del bricolaje tradicional.
Insight
Detectamos que la creatividad, el movimiento y la estética no pertenecen a una sola disciplina. El mismo impulso creativo que existe en el arte urbano o el DIY está presente en el deporte de élite, especialmente en disciplinas altamente expresivas como la natación sincronizada. Si lográbamos conectar esos mundos, la marca podía ganar relevancia cultural y emocional.
Estrategia
En 2017, Pinty Plus dio un paso decisivo en la consolidación de su posicionamiento al incorporar a Ona Carbonell como imagen y embajadora de la marca. La elección no fue casual: una deportista de élite, referente internacional de la natación sincronizada, capaz de encarnar valores como disciplina, expresión, creatividad y estética, perfectamente alineados con el universo Pinty Plus.
El lanzamiento de la colaboración, anunciado en enero de ese año, presentó a Ona como una Pintypluser muy especial. El concepto de la campaña buscaba trasladar la energía, el movimiento y la riqueza cromática del mundo acuático y artístico de la natación sincronizada al lenguaje del aerosol, conectando dos territorios aparentemente distantes a través del color y la expresión personal.
Ona Carbonell no se limitó a ser una imagen publicitaria. Participó activamente en campañas, acciones de comunicación y talleres, ayudando a acercar el mundo del spray a un público mucho más amplio. Su rol fue clave para popularizar el uso creativo del aerosol, mostrando que Pinty Plus no era solo una herramienta de bricolaje, sino un medio para expresarse, crear y transformar.
Desde una perspectiva estratégica, esta asociación supuso un punto de inflexión. Permitió a la marca aumentar significativamente su visibilidad, reforzar su vínculo con el público general y, sobre todo, consolidar el concepto de Pintypluser como una identidad abierta, transversal y aspiracional. Pinty Plus dejaba así de hablar únicamente desde el producto para hablar desde la cultura, la creatividad y las personas.
Resultado
La colaboración con Ona Carbonell se convirtió en un punto de consolidación del posicionamiento de Pinty Plus. Aumentó la visibilidad de la marca, amplió su público y reforzó definitivamente el concepto de Pintypluser como una identidad abierta, transversal y aspiracional. Más que una campaña puntual, fue la confirmación de que la marca ya formaba parte de un territorio cultural propio, compartido con su comunidad.
9. Conclusión
El caso “Be a Pintypluser” demuestra que la apropiación lingüística no siempre consiste en convertir una marca en verbo. A veces, el verdadero logro es más profundo: convertirla en una identidad compartida.
Pinty Plus no le dijo a la gente cómo hablar.
Escuchó cómo hablaban.
Y decidió hablar igual.
Ese gesto —aparentemente simple— es uno de los movimientos de branding más sofisticados que una marca puede hacer hoy.

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