1. Contexto: la ambición de la “Startup Nation” francesa

En 2017–2018, el gobierno de Emmanuel Macron impulsó una narrativa clara: convertir Francia en una Startup Nation. Dentro de ese marco, el secretario de Estado de lo digital, Mounir Mahjoubi, lideró una consulta masiva con el ecosistema emprendedor: más de 1.300 startups y cientos de entrevistas directas (Conseil de l’IA et du numérique).

El resultado fueron 100 propuestas para mejorar el entorno de las startups, organizadas en torno a cuatro ejes:

  • Simplificación administrativa
  • Acceso a financiación
  • Atracción de talento
  • Internacionalización (FW.MEDIA)

Estas propuestas no eran teóricas: buscaban responder a obstáculos concretos detectados en el terreno.

2. Simplificación administrativa: el gran cuello de botella

Uno de los problemas estructurales de Europa (y especialmente Francia) es la hiperregulación. Las startups no solo compiten en innovación, sino contra la burocracia.

Entre las medidas clave:

✔ “France Expérimentation”

Permitir a las startups experimentar fuera del marco legal estándar, es decir, probar modelos de negocio antes de que la normativa exista o se adapte.

👉 Esto equivale a un “sandbox regulatorio”, esencial en sectores como fintech o movilidad.

✔ Interlocutores “startup” en cada ministerio

Cada administración tendría un responsable específico para startups, reduciendo la fricción burocrática.

👉 Idea clave: el Estado como facilitador, no como obstáculo.

✔ Congelación de “efectos umbral”

En Europa, cuando una empresa crece (por ejemplo, supera cierto número de empleados), se activan obligaciones adicionales.

Resultado: muchas startups evitan crecer para no entrar en otra categoría legal.

La propuesta busca eliminar ese incentivo perverso.

2.2 Financiación: el talón de Aquiles europeo

Aunque Europa genera startups, carece de capital de crecimiento comparable al de EE. UU.

Medidas destacadas:

✔ Venture loans públicos

Préstamos de 20–100 millones de euros apoyados por el Estado (a través de Bpifrance).

👉 Objetivo: complementar rondas de inversión privadas.

✔ Facilitar ICOs (criptomonedas)

Creación de un marco legal con sello de confianza para atraer financiación vía blockchain.

👉 Francia intentó posicionarse como hub regulado para cripto.

2.3 Talento: la guerra global por el capital humano

✔ Flexibilización del “French Tech Visa”

Facilitar la entrada de talento extranjero altamente cualificado.

👉 Reconocimiento implícito: Europa no tiene suficiente talento digital local.

✔ Formación en habilidades digitales

Identificación de “profesiones en tensión” y creación rápida de programas formativos.

2.4 Acceso al mercado: el Estado como cliente

Una de las ideas más interesantes:

✔ Aumentar el umbral de contratación pública (25.000 → 100.000 €)

El problema: las startups no pueden competir en contratos públicos por la complejidad administrativa.

La solución: facilitar que el Estado compre innovación.

👉 Esto transforma al sector público en primer cliente, algo clave en EE. UU. (DARPA, NASA, etc.).

3. Crítica estructural: ¿por qué estas propuestas son insuficientes?

Aunque ambiciosas, muchas de estas medidas comparten una debilidad:

👉 Son correctivas, no estructurales.

Es decir:

  • Reducen fricciones
  • Pero no cambian el modelo económico profundo

Problemas persistentes:

  1. Fragmentación europea
    • Mercado dividido por idiomas, leyes y fiscalidad
  2. Menor capital riesgo
    • Europa invierte mucho menos en etapas tardías
  3. Cultura del riesgo
    • Mayor penalización del fracaso empresarial

4. Comparación internacional: Europa vs EE. UU. vs China

🇪🇺 Europa (y Francia): el modelo regulado

Características:

  • Fuerte intervención pública
  • Programas de apoyo (subvenciones, préstamos)
  • Regulación compleja
  • Mercado fragmentado

Ventajas:

✔ Protección social
✔ Estabilidad
✔ Apoyo estatal directo

Desventajas:

❌ Escalabilidad limitada
❌ Menor capital privado
❌ Burocracia

👉 Europa crea startups… pero le cuesta crear gigantes.

🇺🇸 Estados Unidos: el modelo de mercado

Características:

  • Ecosistema dominado por capital privado
  • Alta tolerancia al riesgo
  • Regulación más flexible (en muchos sectores)

Claves del éxito:

  1. Venture capital masivo
  2. Mercado único gigantesco
  3. Universidades + innovación
  4. Fracaso no penalizado

👉 Ejemplo: Silicon Valley

Rol del Estado:

Aunque se suele ignorar, el gobierno estadounidense ha sido clave:

  • DARPA financió tecnologías base (internet, GPS)
  • Contratos públicos impulsan startups

🇨🇳 China: el modelo estatal estratégico

Características:

  • Estado altamente intervencionista
  • Políticas industriales agresivas
  • Protección del mercado interno

Claves:

  1. Mercado interno enorme
  2. Apoyo estatal directo a campeones nacionales
  3. Regulación flexible… pero controlada

👉 Ejemplo: Alibaba, Tencent, ByteDance

Diferencia clave:

China no solo apoya startups → crea gigantes estratégicos

5. Comparación sintética

FactorEuropaEE. UU.China
RegulaciónAltaMediaSelectiva
Capital riesgoMedioMuy altoAlto (controlado)
MercadoFragmentadoUnificadoGigante
Rol del EstadoFacilitadorIndirectoDirecto
EscalabilidadBajaMuy altaMuy alta

6. Conclusión: ¿qué faltaba en las propuestas de Mahjoubi?

Las 100 propuestas son valiosas, pero no abordan el problema central:

👉 Europa no tiene un entorno sistémico para crear gigantes tecnológicos

Mientras que:

  • EE. UU. optimiza el mercado
  • China dirige estratégicamente el crecimiento

Europa intenta equilibrar innovación con regulación.

🧩 Reflexión final

Las políticas de Mahjoubi reflejan una tensión típica europea:

Querer ser una potencia tecnológica… sin renunciar al modelo social y regulatorio.

El problema es que en el mundo de las startups:

👉 la velocidad, el capital y la escala importan más que la estabilidad

Y en ese terreno, Europa sigue jugando con desventaja.

Qué ha cambiado desde Mahjoubi

Sí. Lo que ha cambiado entre 2018 y 2024–2026 es bastante claro: el debate ya no gira solo en “facilitar la vida de las startups”, sino en usar a las startups como instrumento de competitividad, soberanía tecnológica y política industrial. En 2018, las propuestas de Mahjoubi estaban centradas en burocracia, talento, financiación e internacionalización; en 2025–2026, Francia y la UE siguen trabajando esos mismos frentes, pero con un foco mucho más fuerte en deeptech, IA, escala paneuropea y sectores estratégicos.

En 2018, el problema francés se formulaba así: “tenemos buenas startups, pero el entorno administrativo y financiero les frena”. En 2024–2026, la formulación ha cambiado a: “Europa y Francia crean innovación, pero pierden escala, capital y campeones frente a EE. UU. y China”. Esa es, de hecho, la lógica explícita de la nueva EU Startup and Scaleup Strategy de 2025, que pone el acento en regulación pro-innovación, acceso a financiación, acceso a mercado, talento e infraestructuras. La propia Comisión reconoce que el entorno europeo sigue siendo insuficiente para escalar y que muchas firmas terminan buscando capital o expansión fuera de la UE.

La diferencia más importante es esta: Mahjoubi proponía arreglar fricciones; las políticas actuales buscan cambiar la arquitectura de escalado. En otras palabras, ya no basta con simplificar trámites nacionales: ahora el objetivo es que una empresa tecnológica pueda nacer, captar capital y crecer en toda Europa sin rehacer su estructura en cada país.

Francia en 2024–2026: de “Startup Nation” a “deeptech + soberanía”

Francia mantiene varias piezas del enfoque de 2018. El French Tech Visa sigue existiendo como vía simplificada para atraer fundadores y talento tech internacional con permiso plurianual; por tanto, una de las apuestas de Mahjoubi —atraer talento global— no desapareció, sino que se consolidó.

También sigue la lógica de “acompañamiento público” a empresas de alto potencial, pero ahora más segmentada. La Mission French Tech mantiene el programa Next40/120 para scaleups más maduras y el programa French Tech 2030 para compañías de alto contenido tecnológico en sectores estratégicos como IA, ciberseguridad, cuántica, robótica, electrónica, espacio y conectividad. Eso marca un cambio relevante respecto a 2018: antes el discurso era más horizontal; ahora es mucho más selectivo y estratégico, con preferencia por tecnologías consideradas soberanas o críticas.

El otro gran giro francés es el peso creciente de Bpifrance como brazo financiero-industrial. En marzo de 2025, Bpifrance anunció 10.000 millones de euros hasta 2029 para desarrollar el ecosistema de IA y acelerar su adopción, incluyendo apoyo en equity, fondos de fondos e inversión en infraestructura y componentes especializados. Esto va bastante más allá del tipo de apoyo discutido en 2018: no es solo “dar oxígeno” a startups, sino construir sectores completos.

En resumen, Francia ha pasado de una política pro-startup bastante clásica —simplificación, visados, financiación— a una política más parecida a una estrategia de campeones tecnológicos, donde el Estado selecciona dominios prioritarios y concentra capital y acompañamiento público. (La mission French Tech)

Europa en 2025–2026: el cambio más grande no es francés, es europeo

La novedad más profunda desde Mahjoubi no está en París, sino en Bruselas. En mayo de 2025, la Comisión adoptó la EU Startup and Scaleup Strategy, y en marzo de 2026 presentó EU Inc., un marco societario opcional y digital-first pensado para que las empresas operen con un conjunto común de reglas en toda la UE. La idea es atacar el viejo problema europeo: no la falta de creación de startups, sino la fragmentación del mercado y del derecho societario.

Ese cambio es enorme porque responde directamente a una de las limitaciones que las propuestas de 2018 solo podían bordear: Francia podía hacer su ecosistema más amable, pero no podía arreglar por sí sola el hecho de que Europa siguiera siendo un mosaico de jurisdicciones. Con EU Inc., la Comisión quiere permitir constitución digital rápida, reglas societarias comunes y un entorno más apto para inversores y stock options. Reuters resumió la propuesta como un intento explícito de acercarse a la velocidad estadounidense en creación y escalado de empresas.

Además, la estrategia europea ha dado otro paso relevante con el proyecto del Scaleup Europe Fund, un fondo paneuropeo de varios miles de millones pensado para liderar grandes rondas en deeptech estratégico. Ese punto es clave: la UE ya no se limita a subvencionar innovación temprana; está intentando cerrar el hueco de capital de crecimiento que históricamente empujaba a las empresas europeas hacia EE. UU.

La propia Comisión admite la magnitud del desfase: en su explicación de la estrategia, indica que solo 8% de las scaleups globales están en la UE frente a 60% en Norteamérica, y que la cuota europea del capital riesgo global está muy por debajo de la de EE. UU. y China. Esa autocrítica no estaba tan explicitada en 2018.

¿Entonces Europa ha corregido el problema?

Parcialmente. La diferencia respecto a 2018 es que ahora sí existe un intento serio de resolver la “última milla” del escalado europeo: capital paneuropeo, marco societario común, simplificación transfronteriza y más énfasis en contratación pública y competitividad del mercado único. Incluso el Consejo Europeo, en marzo de 2026, fijó plazos para reforzar el mercado único y avanzar en piezas como EU Inc. y la unión de mercados de capitales.

Pero el problema no está resuelto. Muchas de estas medidas están en fase de propuesta o implantación temprana, no plenamente consolidadas. Así que la diferencia con 2018 no es que Europa ya haya ganado la batalla del scaleup, sino que por fin ha aceptado que el problema principal no era crear startups, sino permitirles quedarse y crecer en Europa. (Research and innovation)

Estados Unidos en 2024–2026: sigue siendo el ecosistema más fuerte, pero ahora con más política industrial

Frente a la visión europea clásica, EE. UU. sigue teniendo la ventaja estructural más clara: mercado único profundo, capital privado abundante, cultura pro-riesgo y mejores salidas. Eso no ha cambiado. Lo que sí cambió en los últimos años es que el modelo estadounidense ya no es solo “mercado”, sino también política industrial orientada a tecnología crítica. (Administración de Pequeñas Empresas)

En 2024–2026, el gobierno federal mantuvo o amplió varias herramientas relevantes para startups innovadoras. La SBA Office of Investment and Innovation sigue operando programas clave para empresas de crecimiento, incluyendo SBIR/STTR, capital paciente y desarrollo del ecosistema. Además, el programa SBIC se reformó en 2026 para reducir barreras regulatorias y canalizar más inversión hacia pequeñas empresas, incluidas las vinculadas a tecnologías avanzadas y sectores críticos; la SBA informó un récord de 53.000 millones de dólares en capital combinado privado y apalancamiento SBA en FY2025. (Administración de Pequeñas Empresas)

A eso se suman mecanismos más indirectos pero muy potentes. El crédito fiscal de I+D sigue permitiendo a empresas elegibles usar parte del crédito como compensación contra impuestos sobre nóminas, una herramienta valiosa para startups pre-beneficio. Y, por el lado territorial, los programas Tech Hubs y Build to Scale de la EDA financian ecosistemas regionales, transferencia tecnológica y emprendimiento en tecnologías críticas. (Servicio de Impuestos Internos)

La diferencia con Mahjoubi es interesante: Francia quería hacer más accesible el Estado a las startups; EE. UU. en 2024–2026 está usando al Estado para redirigir capital y capacidades hacia semiconductores, manufactura avanzada, energía, defensa y tecnologías críticas, sin abandonar la centralidad del venture capital privado. Es una mezcla de Silicon Valley con Washington industrial. (Administración de Pequeñas Empresas)

Matiz importante sobre EE. UU. en 2026

Aquí conviene ser preciso: en EE. UU. hay continuidad de instrumentos pro-innovación, pero también más volatilidad política que en el caso europeo en cuanto a prioridades regulatorias y geopolíticas. Por ejemplo, en marzo de 2026 seguía la discusión sobre la reautorización de SBIR/STTR, y también había debate sobre nuevas reglas de exportación de chips de IA. Eso significa que el entorno sigue siendo muy potente para startups, pero más imbricado que antes con objetivos de seguridad nacional y competencia tecnológica. (CSIS)

China en 2024–2026: apoyo fuerte, pero cada vez más dirigido a “hard tech”

China también ha cambiado desde 2018, y quizá de la forma más nítida. Antes podía verse como un ecosistema de gran mercado interno, crecimiento rápido y apoyo estatal amplio. En 2024–2026, el apoyo sigue siendo intenso, pero está mucho más orientado a autosuficiencia tecnológica, “hard tech” y pymes tecnológicas alineadas con prioridades nacionales. (Consejo de Estado de China)

En junio de 2024, China anunció medidas para promover un desarrollo de mayor calidad del venture capital, incluyendo apoyo al crecimiento de pymes, continuidad de políticas fiscales preferenciales para firmas de VC, regulación diferenciada para fondos y mejores vías de salida. En mayo de 2025, siete autoridades publicaron directrices con 15 medidas para reforzar el apoyo financiero a la innovación científico-tecnológica, incluyendo venture investment, crédito, seguros, uso del mercado de capitales y apoyo a pymes tecnológicas y empresas que ejecuten misiones nacionales de I+D. (Consejo de Estado de China)

La orientación se volvió todavía más explícita con el impulso a fondos para “hard technology”. Reuters informó a finales de 2025 del lanzamiento de grandes fondos de venture capital centrados en semiconductores, cuántica, biomedicina, interfaces cerebro-computadora y aeroespacial, con foco en startups tempranas. Esto encaja con el patrón más amplio de China: no maximizar la neutralidad regulatoria, sino dirigir capital hacia sectores considerados estratégicos para la autonomía tecnológica.

¿Y qué pasa con la apertura internacional en China?

China sigue presentándose como una economía abierta a la inversión, con marco de trato nacional previo al establecimiento más lista negativa, y con esfuerzos por mejorar la protección formal de la inversión y de la propiedad intelectual. Eso aparece en la guía oficial de inversión extranjera de 2024. Pero, al mismo tiempo, el tipo de apoyo más visible para startups está hoy claramente sesgado hacia prioridades industriales nacionales. Es decir: hay apertura, sí, pero dentro de una estrategia donde el criterio decisivo es la contribución a la modernización tecnológica china.

Comparación directa con Mahjoubi

Si comparas las 100 propuestas de 2018 con las políticas de 2024–2026, la evolución es esta:

Francia mantiene casi todos los instrumentos “clásicos” de Mahjoubi —visado tech, acompañamiento, financiación pública, conexión con administración—, pero ha desplazado el centro de gravedad hacia deeptech, IA y sectores soberanos. Ya no se trata solo de que crear una startup sea más fácil, sino de hacer emerger campeones tecnológicos franceses. (La mission French Tech)

La UE ha dado el salto conceptual más importante. En 2018, el marco era nacional; en 2025–2026, el problema se redefine como paneuropeo y la respuesta pasa por EU Inc., Scaleup Europe Fund y la unión del mercado y del capital. La palabra clave ya no es solo “startup”, sino scaleup. (Research and innovation)

EE. UU. sigue siendo el modelo de referencia para escalar, pero hoy combina mejor que en 2018 el dinamismo privado con una política industrial explícita en tecnologías críticas. No ha copiado el modelo europeo; más bien lo ha reforzado con más músculo estatal donde le interesa. (Administración de Pequeñas Empresas)

China ha endurecido el sesgo estratégico. Si en 2018 el país ya apoyaba fuertemente la innovación, en 2024–2026 ese apoyo está mucho más orientado a hard tech, pymes tecnológicas especializadas y autosuficiencia frente a tensiones geopolíticas. (Consejo de Estado de China)

Mi conclusión

La gran diferencia entre 2018 y 2024–2026 es que se acabó la era de la política “neutral” para startups. Hoy los tres bloques quieren startups, sí, pero sobre todo quieren startups que sirvan a un objetivo geoeconómico:

Dicho de otro modo: Mahjoubi quería que Francia fuese más amable con las startups; las políticas actuales quieren que las startups ganen una competición sistémica entre bloques. Ese es el verdadero cambio.

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“LO HICIERON PORQUE NO SABÍAN QUE ERA IMPOSIBLE”

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