Estrategias, trucos y técnicas desde el departamento de Marketing y el rol del CMO
Vivimos en la era del scroll infinito. Nunca antes el contenido había competido de forma tan brutal por la atención del usuario. El problema ya no es crear publicaciones, campañas o piezas creativas; el verdadero reto es conseguir que alguien se detenga, aunque sea un segundo, y decida interactuar.
El doomscrolling —ese hábito casi automático de consumir contenido sin pausa, sin intención y sin recuerdo— se ha convertido en el principal enemigo del marketing digital moderno. Desde el punto de vista del CMO y del departamento de marketing, entenderlo y combatirlo ya no es opcional: es una cuestión de supervivencia de marca.
Este artículo aborda estrategias avanzadas, técnicas psicológicas, trucos creativos y decisiones estructurales que ayudan a que las publicaciones no se pierdan en el ruido constante de los feeds.
1. Entender el doomscrolling como fenómeno (no como culpa del usuario)
El primer error estratégico es culpar al consumidor. El doomscrolling no es un fallo individual, sino una consecuencia directa de:
- Saturación de estímulos.
- Algoritmos optimizados para retención, no para reflexión.
- Contenidos cada vez más parecidos entre sí.
- Velocidad de consumo antinatural.
Desde la perspectiva del CMO, esto implica un cambio de mentalidad clave:
no competimos contra marcas, competimos contra el pulgar del usuario.
El objetivo ya no es “ser vistos”, sino romper el patrón automático de consumo.
2. El nuevo KPI invisible: el scroll stop
Antes medíamos:
- Alcance
- Impresiones
- CTR
Hoy necesitamos obsesionarnos con una métrica previa a todas ellas:
👉 la capacidad de detener el scroll.
Estrategia clave:
- Diseñar contenidos pensando en los primeros 0,8 segundos.
- Evaluar creatividades no solo por engagement final, sino por retención inicial.
- Testear hooks visuales y narrativos antes de escalar campañas.
El departamento de marketing debe trabajar con una pregunta central:
“¿Esto interrumpe o acompaña el doomscrolling?”
Si acompaña, desaparece.
Si interrumpe, existe.
3. Dejar de hablar como marca y empezar a sonar como humano
Uno de los mayores catalizadores del doomscrolling es el lenguaje corporativo.
Frases como:
- “Somos líderes en…”
- “Nuestra solución innovadora…”
- “En un mundo cada vez más…”
Son invisibles para el cerebro del usuario.
Técnicas efectivas:
- Usar frases incompletas o provocadoras.
- Empezar con conflictos, no con descripciones.
- Hablar como habla tu audiencia, no como escribe tu web.
Ejemplo:
❌ “Descubre nuestra nueva herramienta de gestión”
✅ “Nadie usa el 80% de las herramientas que paga”
El CMO debe autorizar —y fomentar— esta ruptura de tono, incluso cuando incomoda.
4. El poder del patrón roto (pattern interrupt)
El doomscrolling se basa en la repetición.
La atención nace de la ruptura.
Algunas técnicas probadas:
Visuales
- Diseños que no respetan el “estilo Instagram”.
- Tipografías inesperadas.
- Primeros frames “feos” pero intrigantes.
- Imágenes que parecen errores.
Narrativas
- Empezar por el final.
- Confesar errores propios.
- Declaraciones impopulares.
- Preguntas incómodas.
El departamento de marketing debe permitir experimentar, incluso fallar.
La homogeneidad es letal.
5. Menos contenido, más intención estratégica
Publicar mucho no es publicar mejor.
Una de las decisiones más importantes a nivel CMO es reducir volumen para aumentar impacto.
Estrategias recomendadas:
- Priorizar contenidos “guardables” frente a “likeables”.
- Diseñar piezas que aporten valor real en un solo post.
- Pensar cada publicación como una micro-experiencia.
Pregunta clave antes de publicar:
“¿Esto mejora la vida del usuario o solo llena el calendario?”
Si es lo segundo, será doomscrolling asegurado.
6. Storytelling anti-scroll: tensión antes que información
El error más común es empezar por explicar.
En doomscrolling, la información no retiene, la tensión sí.
Estructura recomendada:
- Problema no resuelto.
- Identificación emocional.
- Promesa implícita.
- Desarrollo.
- Cierre accionable o reflexivo.
Esto aplica tanto a:
- Posts de LinkedIn
- Reels
- Carruseles
- Emails
- Ads
El CMO debe impulsar formación narrativa dentro del equipo, no solo técnica.
7. Humanizar desde dentro: empleados, errores y procesos reales
El contenido perfecto se ignora.
El contenido humano se detiene.
Ideas clave:
- Mostrar procesos inacabados.
- Compartir aprendizajes fallidos.
- Dar voz real a personas del equipo.
- Hablar de decisiones difíciles, no solo de éxitos.
Las marcas que sobreviven al doomscrolling no parecen marcas.
8. Diseño cognitivo: pensar para cerebros cansados
El usuario no está desinteresado: está agotado.
Por eso:
- Frases cortas.
- Mucho aire visual.
- Ritmo rápido.
- Mensajes claros.
No es simplificar el mensaje, es respetar la energía mental del usuario.
Desde marketing, esto implica colaborar más con UX y diseño cognitivo, incluso en redes sociales.
9. El rol del CMO como guardián de la atención
El CMO moderno ya no es solo estratega de marca, sino gestor de atención.
Responsabilidades clave:
- Proteger la coherencia sin matar la creatividad.
- Defender el valor del silencio y la pausa.
- Priorizar impacto frente a volumen.
- Medir lo que realmente importa, no solo lo visible.
Un buen CMO entiende que la atención es un recurso finito y actúa en consecuencia.
10. Dejar de luchar contra el algoritmo y empezar a diseñar para humanos
El algoritmo cambia.
El cerebro humano, no tanto.
Las marcas que ganan no son las que persiguen hacks, sino las que:
- Generan emoción.
- Aportan significado.
- Crean conexión real.
El doomscrolling no se combate con más ruido, sino con más intención.
Conclusión: no se trata de destacar, sino de importar
En un mundo donde todo compite por atención, importar es más difícil que destacar.
Evitar que nuestras publicaciones sean víctimas del doomscrolling exige:
- Estrategia.
- Valentía.
- Humanidad.
- Y una visión clara desde el departamento de marketing y el CMO.
Porque al final, el usuario no recuerda lo que vio mientras hacía scroll,
recuerda lo que le hizo parar.

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